INICIAR SESIÓN REGISTRO
Hematología

Lo mejor de ASCO 2019 en hematología

Junio 20, 2019

Muchas presentaciones en ASCO 2019, en la ciudad de Chicago, se enfocaron en el tratamiento del mieloma múltiple. La Dra. María-Victoria Mateos presentó datos del estudio Columba (abstracto 8005), un estudio de fase III que comparó el uso del anticuerpo monoclonal daratumumab por vía subcutánea con la misma droga administrada por vía intravenosa en 522 pacientes con mieloma recurrente/refractario. La eficacia de daratumumab por ruta subcutánea fue similar (no inferior) a la intravenosa; la tasa de respuesta fue de 41% y 37%, respectivamente. Se vio una disminución importante en la tasa de reacciones de infusión con el daratumumab subcutáneo. Por otro lado, se observó más neutropenia asociada con la ruta subcutánea. El uso del daratumumab, dosis fija de 1.800 mg por vía subcutánea, abre la posibilidad de facilitar el uso de una droga que tradicionalmente es incómoda de administrar debido a la complejidad de su uso por vía intravenosa.

Otro estudio presentado fue el ICARIA-MM (abstracto 8004), estudio de fase III en pacientes con mieloma recurrente/refractario que comparó la adición de isatuximab, anticuerpo anti-CD38, con la combinación de pomalidomida y dexametasona. La combinación triple llevó a una reducción en el riesgo de progresión y muerte del 40%, comparado con la combinación de pomalidomida con dexametasona. El isatuximab se administró a una dosis de 10 mg/kg semanal por 4 semanas, luego bisemanal junto a dosis estándar de pomalidomida y dexametasona. La tasa de respuesta fue del 60%, comparada con 35% a favor del isatuximab. El beneficio se extendió a pacientes de edad avanzada y con función renal disminuida. Esta droga parece ser muy prometedora y muy pronto podría ser parte del arsenal de drogas para tratar el mieloma múltiple.

El abstract e19537 revisó de forma retrospectiva el uso de combinaciones de 4 drogas comparado con 3 drogas en varios estudios aleatorios de pacientes tratados de mieloma múltiple en primera línea. La combinación de daratumumab, bortezomib, lenalidomida y dexametasona demostró la mejor tasa de respuesta. Otra combinación interesante y con alta eficacia fue la de daratumumab, carfilzomib, lenalidomida y dexametasona. Es muy posible que en futuro cercano las combinaciones de 4 drogas sean estándares en el tratamiento de primera línea del mieloma múltiple.

Con relación a la leucemia mieloide crónica (LMC), el estudio ENESTop (abstract 7005) reportó que pacientes con LMC tratados con nilotinib en segunda línea, y quienes cumplen requisitos para descontinuar tratamiento, mantienen una alta tasa de remisión a pesar de no tomar droga activa. Además, se reportó una disminución importante de toxicidad muscular con esta estrategia.  Con un seguimiento de 192 semanas, se advirtió que casi la mitad de los pacientes en observación se mantenían en remisión; 126 pacientes mostraron evidencia de actividad leucémica y fueron puestos en tratamiento activo nuevamente; en este grupo, una gran mayoría (94%) pudo recuperar una respuesta molecular nuevamente.

En pacientes con LMC en fase crónica que mantienen respuesta molecular prolongada, particularmente con inhibidores de la tirosina kinasa de segunda generación, es posible parar el tratamiento crónico con estas drogas, reduciendo de esa manera el costo y la toxicidad.

Se presentó un buen número de trabajos relacionados a linfoma. Uno de los abstracts más interesantes en linfoma no-Hodgkin fue el estudio Smart Start, presentado por el doctor Jason Westin del MDACC. En este estudio de fase II, pacientes con linfoma difuso de células grandes de origen no-germinal fueron tratados con una combinación de rituximab, lenalidomida e ibrutinib antes de recibir quimioterapia. La tasa de respuesta con la combinación de drogas biológicas fue del 85%; se vio una respuesta completa en 38% de pacientes. La posibilidad de un tratamiento libre de quimioterapia en linfoma está abierta, algo muy atractivo especialmente para el grupo de pacientes con enfermedad avanzada que no son candidatos ideales para la quimioterapia.

El abstract 7507 evaluó el rol de mantenimiento con rituximab después de tratamiento con régimen R-CHOP en pacientes con linfoma difuso de células grandes. En este estudio de fase III no se observó ningún beneficio al agregar mantenimiento con rituximab. La doctora Jasmine Zain, del centro médico City of Hope, notó que los subtipos de linfoma no se separaron en este estudio, y sugiere que podría haber beneficio en los linfomas de células grandes que tienen un curso más indolente comparado con linfomas más agresivos.

El estudio Magnify (abstract 7513) evaluó la eficacia de lenalidomida con rituximab en 370 pacientes con linfoma no-Hodgkin de tipo indolente. La tasa de respuesta fue del 73%, con respuesta completa de 45%. El tiempo necesario para notar respuesta fue de 2.7 meses. Los efectos adversos más comunes fueron fatiga, neutropenia, diarrea, náusea y/o constipación. Lo anterior demuestra que esta opción de tratamiento sin quimioterapia es eficaz, bien tolerada y con una respuesta relativamente rápida en los linfomas indolentes.

Finalmente, el estudio Mind (abstract 7521) en pacientes con linfoma agresivo recurrente/refractario previamente tratado y que no son candidatos a trasplante medular de rescate, evaluó el rol de la combinación del agente experimental MOR208 con lenalidomida. MOR208 se administró semanalmente, lenalidomida d1-21 q28d. La tasa de respuesta fue de un impresionante 58%, con 33% respuestas completas. El beneficio fue similar tanto en linfomas de origen germinal como no germinal.

El abstract  7003 reportó la eficacia de la cladribina en combinación con rituximab administrado simultáneamente en pacientes con leucemia de células peludas (HCL). Esto llevó a una tasa de negatividad de enfermedad residual mínima (MRD) mucho más alta que usando cladribina con rituximab de forma secuencial. En la primera evaluación a 4 semanas, 62% de pacientes en el grupo con tratamiento simultaneo no tenían enfermedad mínima residual detectable, comparado con solo 9% con cladribina. Una evaluación a los 6 meses mostró una eficacia del 100%, comparada con 88%.  Este estudio sugiere que sería más adecuado agregar rituximab de forma inicial y no basado en enfermedad detectable semanas o meses después del tratamiento con cladribina. Esto es importante, particularmente en países donde la detección de MRD no está disponible.

Alejandro Calvo, MD, FACP

Hemato – oncólogo

Profesor Asociado de Medicina, Universidad de Loma Linda

Kettering Cancer Center

Alejandro Calvolenalidomidalinfoma agresivo recurrentelinfoma difuso de células grandesLinfoma no-HodgkinMieloma Múltiplerituximab

Iniciar Sesión

Al iniciar sesión, aceptas nuestros
Términos de Uso y Política de Privacidad.

Recuperar Contraseña

Se enviará un correo electrónico a
esta dirección para recuperar su contraseña.