
En el ensayo fase III FRESCO-2, en cáncer colorrectal (CCR) metastásico refractario, un inhibidor selectivo de VEGFR demostró una mejora significativa en supervivencia global (7.4 vs 4.8 meses; HR 0.66) y en supervivencia libre de progresión (3.7 vs 1.8 meses; HR 0.32), con beneficio consistente entre subgrupos, atribuible principalmente a control de la enfermedad y con un perfil de toxicidad manejable
El Dr. Alberto Alfonso Pimentel Rentería, oncólogo médico adscrito al CMN Siglo XXI en la Ciudad de México, comparte su perspectiva clínica sobre el papel de fruquintinib en el tratamiento del cáncer colorrectal metastásico refractario, con base en los resultados del estudio fase III FRESCO-21.
Durante su exposición, el Dr. Pimentel contextualiza la necesidad de nuevas alternativas terapéuticas en pacientes que han progresado a múltiples líneas de tratamiento estándar, incluyendo fluoropirimidinas, oxaliplatino, irinotecán, terapias anti-VEGF y anti-EGFR. En este escenario, donde la supervivencia global suele ser limitada y las opciones disponibles como regorafenib o trifluridina/tipiracilo ofrecen beneficios modestos, destaca la importancia de contar con terapias eficaces y bien toleradas.
fruquintinib, un inhibidor oral altamente selectivo de los receptores VEGFR 1, 2 y 3, ha demostrado un mecanismo de acción enfocado en la inhibición precisa de la angiogénesis, lo que potencialmente permite optimizar el balance entre eficacia y toxicidad. El Dr. Pimentel revisa también los antecedentes del estudio FRESCO-12, que estableció la primera evidencia sólida del beneficio de este agente en población asiática.
En el estudio FRESCO-21, un ensayo fase III internacional, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, se evaluó fruquintinib más mejores cuidados de soporte frente a placebo en pacientes con cáncer colorrectal metastásico previamente tratados. Los resultados mostraron una mejora significativa en la supervivencia global, con una mediana de 7.4 meses frente a 4.8 meses (HR 0.66), lo que representa una reducción del 34% en el riesgo de muerte. Asimismo, se observó un beneficio en la supervivencia libre de progresión (3.7 vs 1.8 meses; HR 0.32), confirmando su efecto en el control de la enfermedad.
Aunque la tasa de respuesta objetiva fue baja, el beneficio clínico se atribuye principalmente a la estabilización tumoral. En cuanto a la seguridad, el perfil de toxicidad fue consistente con lo esperado para terapias antiangiogénicas, incluyendo hipertensión, síndrome mano-pie, proteinuria y fatiga, con una tasa de discontinuación manejable.
El análisis por subgrupos mostró un beneficio consistente independientemente del estado mutacional de RAS, localización tumoral o exposición previa a tratamientos como regorafenib o TAS-102, lo que respalda su aplicabilidad en una amplia población de pacientes refractarios.En la práctica clínica, el Dr. Pimentel destaca que fruquintinib representa una opción terapéutica relevante en pacientes con buen estado funcional (ECOG 0–1), en quienes cada mes adicional de supervivencia resulta clínicamente significativo.
En conclusión, los resultados del estudio FRESCO-21 confirman que la angiogénesis continúa siendo un blanco terapéutico válido en etapas avanzadas de la enfermedad. Fruquintinib ofrece un beneficio estadísticamente significativo y clínicamente relevante en supervivencia global, con un perfil de seguridad manejable, consolidándose como una incorporación valiosa al arsenal terapéutico en cáncer colorrectal metastásico refractario.
Referencias
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