Octubre 23, 2026
Estados Unidos
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Estados Unidos
El invierno demográfico y el cáncer

El invierno demográfico y el cáncer

Octubre 21, 2026

Redacción:

Dr. Fernando Aldaco Sarvide

Especialista en Oncología Médica

La disminución en la tasa de mortalidad y el crecimiento acelerado de la población a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado derivó en un desafío demográfico de alcance global pocas veces visto. El incremento exponencial de la población fue uno de los grandes retos ecuménicos de la posguerra tardía que amenazaba con desembocar en una crisis (los más alarmistas predecían un colapso secundario a una “bomba demográfica”). Con la finalidad de no terminar en una pesadilla malthusiana los gobiernos implementaron diversos programas con el fin de controlar la natalidad. La mayoría se enfocó en la promoción y acceso a los diferentes métodos anticonceptivos, así como los beneficios de una baja natalidad. El programa más radical se impuso en la China continental bajo la política de “un solo hijo” por pareja.

Medio siglo después de la implementación de diversas políticas públicas para el control de la natalidad aunado a un cambio significativo en el entendimiento e implicaciones de la maternidad y/o paternidad en muchas de las sociedades del primer cuarto de siglo (XXI) nos encontramos transitando al extremo opuesto. Debemos considerar que la tasa de reemplazo generacional ideal es de 2.1 hijos por mujer; cuando esa tasa se coloca por debajo del umbral, se sucede un envejecimiento acelerado de la población, etapa característica de la última fase de la transición demográfica conocido como post-transición o invierno demográfico. En teoría, bajo ese escenario, el sistema de pensiones se vuelve insostenible, se presenta un severo déficit de fuerza laboral, estancamiento del crecimiento económico y una saturación de los sistemas de salud. China continental es un claro ejemplo de lo que sucede cuando la tasa de recambio generacional se ubica por debajo del valor ideal. Los efectos tardíos de 36 años de política de “solo un hijo” aplicada entre 1979 y 2015 llevaron al país a una tasa de reemplazo generacional que oscila de 0.95 a 1. Entre los años 2021 y 2025 la población total de China disminuyó en casi 8 millones de personas al pasar de 1,412 millones a 1,404 millones; solamente en el año 2025, nacieron 7.92 millones de niños, en el otro extremo, fallecieron 11.31 millones de personas.

La mayoría de los países de América Latina (v.g. Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Cuba, Perú y México) no son ajenos al problema, la tasa de reemplazo generacional se ubica por debajo de 2.1. En algunos países se mezclan diversos factores demográficos que permiten mantener un relativo equilibrio aun cuando el número de hijos por mujer es bajo; por ejemplo, en España la tasa de fecundación global por mujer es menor a 2; no obstante, el número total de habitantes sigue creciendo, este fenómeno se logra mediante una compleja relación que incluye: una baja tasa de mortalidad en población en edad fértil, y por debajo de esta; una elevada esperanza de vida y, una tasa de compensación impulsada por población inmigrante.

En el momento actual existe poca información acerca del potencial efecto que tendría un invierno demográfico en las enfermedades neoplásicas, no tenemos claro cómo los cambios demográficos, económicos, sociales y sanitarios afectarán la atención de los pacientes. Algunos escenarios que aparecen a primera vista: el envejecimiento poblacional presupone una posible caída o estancamiento en el crecimiento económico provocando una disminución de los recursos económicos y, por lo tanto, una incapacidad para financiar el sistema de salud público. En la medicina privada, es esperable una modificación sustancial en las condiciones y costos de la póliza de seguro considerando que un porcentaje dominante de asegurados estará formada por personas de edad elevada y alto riesgo de cáncer. Otro escenario de interés: tradicionalmente, en muchos de nuestros países, el cuidado de los enfermos se hace mediante una red familiar, en el futuro, la red familiar será limitada o inexistente, por lo tanto, necesitaremos de una mayor red de apoyo externa (¿tendremos cuidadores de la tercera edad cuidando a enfermos de la tercera edad?).

Más allá de los efectos económicos y sociales, veremos una transición en la incidencia, prevalencia y mortalidad por cáncer. De acuerdo con datos de INEGI/CONAPO 2023 la mortalidad por cáncer en México es de ≈106/100,000 habitantes en la sexta década de la vida mientras que en la octava década se incrementa a ≈420. La tasa de mortalidad por cáncer en México en población de 18 años y menores (33% de la población total del país) es de 5.5/100,000 habitantes y corresponde al 2.4% de todas las muertes por cáncer mientras que en población de sesenta años y más (11% de toda la población del país), la tasa es de 451/100,000 habitantes y representa el 65% de todas las muertes por cáncer.

En América Latina existe un pico de incidencia de cáncer de mama durante la perimenopausia y esto se asocia fuertemente a la demografía propia de la región; no obstante, si uno determina con base en la edad, se hace evidente que la tasa es mayor de forma directamente proporcional al grupo etario de forma decenal, es decir, la tasa es mayor en la población en novena u octava década de la vida versus la quinta o sexta década (v.g. de acuerdo con datos de INEGI/CONAPO 2023 la mortalidad por cáncer de mama en México es de ≈30/100,000 mujeres en la sexta década de la vida mientras que en la octava década se incrementa a ≈57).

Con el invierno demográfico las neoplasias identificadas en la población AYAS (Adolescents and Young Adults por sus siglas en inglés) serán de baja frecuencia mientras que el cáncer de mama, próstata, vejiga, colorrectal o mieloma entre otros se diagnosticarán o serán causa de muerte con mayor frecuencia; los pacientes tendrán un mayor número de comorbilidades o fragilidad y la falta de profesionales de la salud jóvenes será la norma. La calidad de los servicios de salud podría caer de forma importante y probablemente, la brecha de desigualdad en la atención sanitaria se ampliará.

Supongamos que el día de mañana, de forma hipotética, nos invitan a una reunión con el secretario/ministro de salud para asesorar acerca de las medidas necesarias a implementar durante las próximas décadas con el objetivo de enfrentar el problema del cáncer en el año 2050, el envejecimiento poblacional y un posible invierno demográfico.

Independientemente del financiamiento necesario, estas son algunas de las posibles preguntas que se plantearían en la reunión:

  • ¿En qué neoplasias —dos o tres— podemos intervenir de forma prioritaria para disminuir la incidencia o aumentar un diagnóstico oportuno en las próximas décadas?
  • Suponiendo que tenemos una relación ideal de paciente/oncopediatra, ¿debemos disminuir el número de oncólogos pediatras en las próximas décadas?
  • ¿Cuántos oncogeriatras necesitaremos en los próximos años?
  • ¿Debemos obligar a los investigadores y revistas científicas a tener una base representativa de personas con edad avanzada en sus proyectos de investigación?
  • ¿Cuáles son las implicaciones de las comorbilidades y fragilidad del paciente con edad avanzada más allá del cáncer?
  • ¿Debemos abrir las fronteras a la inmigración de profesionales de la salud y cuidadores para cubrir las deficiencias de trabajadores jóvenes?
  • Y la última pregunta del secretario/ministro de salud antes de finalizar la reunión: ¿Qué propone usted para tratar de tener una tasa de recambio generacional ideal y evitar un invierno demográfico?

A la naturaleza no le interesan las políticas públicas o las ideas que tenemos las personas, al final, una baja tasa de recambio generacional pasará factura de una u otra forma. Muchas personas creen o están confiados en que el problema de la dinámica poblacional y el riesgo de un potencial invierno demográfico (económico, social, de salud, etc.) se resolverá con la IA, tal y como pasó con Malthus y la revolución industrial. Mientras eso sucede o no, estamos jugando con fuego.

Este contenido tiene fines exclusivamente educativos y de divulgación científica, dirigido a profesionales de la salud. No constituye asesoramiento médico, diagnóstico clínico ni recomendación terapéutica. La información presentada en este podcast puede derivarse de materiales sujetos a derechos de autor. Se ofrece en forma de resumen y análisis interpretativo, respetando las licencias aplicables o los principios de uso justo, sin reproducir fragmentos textuales de manera literal ni sustituir el acceso a las fuentes originales. Se recomienda acudir a las fuentes originales para una revisión directa y completa de los datos científicos. Todos los derechos sobre el contenido original pertenecen a sus respectivos autores y/o entidades. La información aquí presentada es un resumen, traducción o adaptación, y no representa ni reemplaza el contenido oficial, ni la opinión, ni está avalado por la fuente original. Sciencelink no asume responsabilidad alguna por decisiones clínicas tomadas con base en el contenido aquí difundido. Puede consultar la bibliografía en la parte inferior de este artículo.