Por diversos motivos, a lo largo de muchos años he podido participar como asistente o como parte del equipo involucrado en el desarrollo de numerosos Advisory Boards (AB) de la industria farmacéutica, ya sea con foco a nivel local, regional o global.
Debo aclarar que mi visión acerca de lo que debe ser un AB proviene de una relación pasada con una empresa farmacéutica británica; visión que permeó mis ideas y persiste hasta el día de hoy. A mi parecer, las ideas y los criterios que utilizaba eran los adecuados; de hecho, en algunos momentos, bordeaban una rigidez excesiva, ya que siempre buscaba separar el valor y la utilidad de la información científica obtenida mediante un AB de otro tipo de reuniones o eventos.
En teoría, un AB se realiza con el objetivo de obtener retroalimentación de uno o varios expertos en relación con un tema específico del cual la empresa farmacéutica carece de la información necesaria o esta es confusa o incompleta. El evento debe girar en torno a un tema del cual surjan una o varias preguntas que se responderán a lo largo de la reunión. Lo habitual es que la duda que se busca resolver esté relacionada con la medicina (p. ej., ¿dónde se ubicará un nuevo tratamiento?, posibles eventos adversos, fortalezas o debilidades de un ensayo clínico, etc.); sin embargo, un AB también puede tener objetivos diferentes a los estrictamente médicos (p. ej., garantizar un mejor acceso, definir la mejor forma de difundir la información, analizar el funcionamiento de un sistema de salud específico, etc.).
No obstante, los temas no deberían mezclarse ni resolverse en una sola reunión, ya que la idea de un AB es obtener una retroalimentación o respuesta a una duda específica, y no crear “el documento definitivo” que responda todas las dudas del pasado, presente y futuro.
A criterio personal, un AB debe regirse por cuatro reglas sencillas:
Personalmente, creo que los principales errores que se pueden cometer en un AB son: no definir con claridad el objetivo de la reunión (¿cuál es la pregunta que se quiere resolver?), incluir un número excesivo de preguntas o abarcar múltiples temas, realizar reuniones prolongadas y seleccionar inadecuadamente a los asistentes. (No debe confundirse tener un grupo de trabajo representativo con conocer el tema a discutir; p. ej., no sería de mucha utilidad invitar al mejor experto en “X” que solo trabaja en un hospital público si lo que se busca en un AB es conocer cómo se percibe el producto “X” que solo estará disponible en el sector privado).
Como no existe un manual universal para realizar un AB, le pregunté a un programa de IA (Gemini) para conocer las respuestas acerca de los objetivos y características que debe tener un AB. Estas son las respuestas (editadas para fines de este reporte y entre comillas):
“El objetivo principal de un Advisory Board (Comité Asesor) en la industria farmacéutica es obtener el asesoramiento experto y estratégico de líderes de opinión (KOLs), médicos especialistas y otros profesionales de la salud.”
Los AB buscan:
“Recoger opiniones de expertos sobre la evidencia científica de un producto (aprobado o en desarrollo), definir el posicionamiento óptimo de un nuevo fármaco en el mercado, evaluar las estrategias clínicas, médicas y de desarrollo de la empresa, comprender el contexto externo y el área terapéutica —incluyendo las tendencias de tratamiento— e identificar las necesidades médicas no cubiertas.”
Los momentos en los que se puede realizar un AB son:
“Fase de desarrollo (prelanzamiento): planificar los ensayos clínicos, diseñar estudios de generación de evidencia o validar la estrategia de desarrollo.
Fase de lanzamiento: para compartir los datos clínicos iniciales y obtener opiniones sobre los materiales de lanzamiento y la educación médica.
Fase poslanzamiento: para evaluar la experiencia clínica con el producto en la práctica real o discutir nuevas indicaciones.”
De acuerdo con la IA, a un AB deben asistir entre 6 y 15 personas (máximo 10 si el AB es en línea), la duración debe ser de 2 a 4 horas (2 horas en línea) y el número de preguntas debe ser de 4 a 6 (promedio de 20 a 30 minutos por pregunta).
Ahora bien, pasemos a los datos de la experiencia con AB, ya sean locales o regionales. Realicé una revisión parcial de más de 40 eventos (AB) y estos son los datos:
Los datos son reveladores: el promedio de asistentes por evento es de 9.5 (rango de 6 a 27); el promedio de preguntas es de 25 (rango de 6 a 61). Únicamente un evento realizó menos de 10 preguntas; el 40% realizó 30 o más preguntas.
Esos son los datos duros: la frialdad de los números.
Dr. Fernando Aldaco Sarvide
Oncólogo Médico
Ciudad de México, México
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