Octubre 16, 2026
Estados Unidos
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Lawrence Einhorn y los tumores germinales

Lawrence Einhorn y los tumores germinales

Septiembre 28, 2026

Redacción:

Dr. Fernando Aldaco Sarvide

Especialista en Oncología Médica

En medio de la vorágine de la inmunoterapia, los ADC, los anticuerpos biespecíficos, los inhibidores de tirosina cinasa, las CAR-T, etcétera, olvidamos fácilmente el impacto que significó décadas atrás la aparición del Dr. Einhorn y las sales de platino. Pareciera que muchos de los residentes de la especialidad no alcanzan a entender el cambio histórico que sucedió durante el último tercio del siglo pasado con la aparición de los esquemas basados en platino.

En mi humilde opinión, el Dr. Lawrence Einhorn es el oncólogo médico más grande del siglo pasado y presente. Él hizo posible que una neoplasia que era sinónimo de sentencia de muerte, se volviera potencialmente curable, sin importar si se trataba de una enfermedad localizada o diseminada. Para cuando yo me iniciaba como residente en oncología clínica a principios de siglo, el Dr. Einhorn (el personaje) ya era considerado un “Dios”.

La historia no surge de la nada. A mediados de la década de los setenta del siglo pasado, se conjuntaron dos eventos que cambiaron el rumbo en el tratamiento y pronóstico de los pacientes. El primero es la aparición de un fármaco desconocido hasta ese entonces, se trata de un antineoplásico que tardó tiempo en demostrar su máximo potencial debido a la toxicidad renal y la elevada emesis asociada. No obstante, años después este fármaco se convertiría en uno de los pilares de la quimioterapia, estamos hablando del cis-diaminodicloroplatino. El segundo evento es la incorporación en la Universidad de Indiana de un oncólogo clínico poco conocido hasta ese momento, hablamos del Dr. Lawrence Einhorn, hombre que cambiaría la historia. Estos recuerdos nos regresan a la Belle Époque de la oncología médica, periodo en que se fraguaron las bases de la especialidad, época que inicia en la década de los cuarenta del siglo pasado con los primeros estudios de quimioterapia realizados por Louis Goodman y Alfred Gilman, pasando por Barnett Rosenberg, Sídney Farber y Gianni Bonadonna entre otros más, finalizando en la década de los ochenta/noventa con el inicio de la era de la terapia dirigida con Dennis Slamon y la terapia antiHer2. De esa época se sustrae, como evento cúspide (probablemente de toda la oncología médica), la aparición de los esquemas con sales de platino y la curación de los tumores germinales. Recordemos que, en aquel entonces, el tratamiento de los tumores germinales se limitaba a cirugía y radioterapia. Se estima que antes de la década de los setenta, solo el 5% de los pacientes se curaban.

Regresando al presente, escucho a los residentes hablar con “emoción” de tratamientos como el datopotamab deruxtecan-dlnk u otros; igualmente se puede ver a los asistentes a ASCO 2026 aplaudir de pie a la presentación de daraxonrasib en cáncer de páncreas, eso es lo que “emociona” al día de hoy. En contraparte, sin demeritar los avances actuales en el tratamiento del cáncer, los resultados con el esquema BEP que demuestran una elevada eficacia con una fracción del costo de los tratamientos actuales, pareciera que “no emocionan”.

Regresando al siglo pasado, en 1974 un joven Dr. Einhorn trató por primera vez a un paciente con una sal platinada. Los investigadores nunca imaginaron los resultados que obtendrían, el paciente tendría una respuesta completa de las metástasis pulmonares y lo que parecía imposible, la curación de un cáncer avanzado. El mismo Dr. Einhorn diría que fue el equivalente a “caminar en la luna” dentro del mundo de la oncología. Ese día finalizaba una larga noche para los pacientes con cáncer germinal. Un manto de oscuridad desaparecía de forma inesperada. En pocas palabras, se pasó de una posibilidad de curación y supervivencia a largo plazo de un 5%, a una supervivencia global mayor al 90%, algo nunca antes visto. No hemos vuelto a ver resultados similares.

En días recientes, durante las clases del servicio de oncología médica del hospital, revisamos el tema de cáncer germinal (yo no me dedico a tratar pacientes con tumores germinales), recuerdo decir al finalizar la presentación “El Dr. Einhorn es Dios” (en esa lista podría incluir a varias personas, todas del siglo pasado); si bien se trata de una metáfora, espero que los oncólogos médicos entiendan el peso de los eventos sucedidos hace medio siglo.

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