Agosto 30, 2025
Oncólogos jóvenes y recambio generacional
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Abril 4, 2023

Oncólogos jóvenes y recambio generacional

Abril 4, 2023

No es un secreto que nuestra región (América Latina) tiene una baja productividad en investigación, existen excepciones (el trabajo de varias personas y hospitales no alcanza), pero globalmente estamos lejos de cubrir el potencial y las necesidades propias de la región. No es un asunto de voluntad, en realidad es un problema estructural que difícilmente se resolverá en el corto plazo; lamentablemente, pasan los años y las generaciones y, hasta el momento, no hemos sido capaces de cambiar la situación actual. Cuando me refiero a la investigación no estoy hablando de protocolos de investigación financiados por empresas farmacéuticas o de proyectos diseñados fuera de la región en donde solo participamos con reclutamiento de pacientes; este tipo de proyectos tienen un gran valor, pero no responden a las necesidades de cada país o región (otro asunto de gran interés, que no es motivo de esta publicación y, que en lo personal no comparto, es la visión del uso de protocolos de investigación financiados por las empresas farmacéuticas como parte de una política pública para subsanar la deficiencia en el acceso a tratamientos novedosos y efectivos en pacientes con cáncer).

No vamos a resolver problemas o deficiencias históricas a corto plazo, sin embargo, no podemos continuar con la misma inercia, entre más rápido tomemos las acciones necesarias estaremos en la posibilidad de diseñar una ruta de trabajo y plantear las acciones necesarias para resolver (parcial o totalmente) las deficiencias actuales. El abanico de opciones disponibles es amplio, entre muchas de las acciones que podemos trabajar y que responden a una necesidad destaca el desarrollo de los médicos que están en formación o terminaron su formación recientemente. Parte de lo que podemos hacer es sentar las bases para preparar a los oncólogos jóvenes, para que a mediano plazo veamos avances permanentes en beneficio de todos. Dotarlos de las herramientas necesarias para un mejor desarrollo es vital, son ellos los que nos van a sustituir y a generar las condiciones para un mejor trabajo. No necesitamos inventar “el agua tibia”, ya existe experiencia en diferentes países o sociedades para poder desarrollar el potencial. Algunos de los ejemplos los podemos ver en diversas sociedades oncológicas, como son: ASCO, ESMO o SSO. Estas sociedades cuentan con sólidos programas de apoyo enfocados en el desarrollo de las nuevas generaciones (¿dónde está el corte?, ¿a los 40 años, más o menos?). Evidentemente estos planes no necesariamente se van a trasladar en automático, no se trata de copiar el modelo, se trata de escuchar su experiencia, evaluar sus acciones o propuestas y adaptar las ideas y/o planes a las capacidades de cada región o país.

Una publicación de la revista JCO Global Oncology describe algunos de los puntos esenciales que considera que se deben trabajar en el desarrollo de los oncólogos jóvenes. Las herramientas mínimas que debemos promover y desarrollar en cada uno de los médicos incluyen criterios esenciales en la investigación, tales como: aprobación por comités de ética/investigación, registro de protocolos, desarrollo adecuado del documento, apoyo en la medicina basada en evidencias y bioestadística, evitar revistas con malas prácticas y poco valor, revisiones por pares o búsqueda de financiamiento, entre otros.¹

Independientemente de las limitantes y restricciones en cada una de las personas, otro de los temas en los que no hemos sido capaces de progresar y que deberíamos considerar esencial en el crecimiento profesional de los médicos o las diferentes áreas geográficas son los llamados grupos cooperativos de investigación. A diferencia del primer punto, en donde el desarrollo de los oncólogos jóvenes tendrá impacto cuando estos se consoliden como líderes y ocupen los espacios de toma de decisión, en la parte de grupos cooperativos me parece que los oncólogos que actualmente ocupan los espacios de liderazgo y toma de decisión deberían trabajar en la formación de estos y rápidamente (mediano plazo) trasferir a los oncólogos jóvenes el control de los mismos.

La investigación como parte de una práctica clínica cotidiana, independientemente de la generación de conocimiento y desarrollo de cada uno de los profesionales de la salud, mejora a la atención médica de los pacientes, lo cual, en el fondo, debería ser lo más importante para los que nos dedicamos a tratar a las personas, sin importar el tipo de enfermedad. Los que ocupamos “posiciones de privilegio” y podemos trabajar en el desarrollo de los jóvenes oncólogos, lo mínimo que podemos hacer es facilitar una “transición suave” a las generaciones futuras.

Bibliografía:

  1. El Bairi K, et al. Practical Tools and Guidelines for Young Oncologists From Resource-Limited Settings to Publish Excellence and Advance Their Career JCO Global Oncology no. 7 (2021) 1668-1681.

 

Dr. Fernando Aldaco Sarvide
Oncólogo Médico
Ciudad de México, México