Agosto 31, 2025
Pacientes, redes sociales y cáncer
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Mayo 3, 2023

Pacientes, redes sociales y cáncer

Mayo 3, 2023

Uno de los temas de mayor relevancia en la actualidad es el uso de las redes sociales en todos los ámbitos posibles y por todas las personas. Evidentemente, la medicina, y particularmente la oncología, no puede ser ajena a esta situación. La veracidad y calidad de la información deberían ser considerados los puntos de mayor importancia, lamentablemente, esto no siempre sucede en la realidad. No deseo discutir el uso de las redes sociales como una herramienta de promoción de personas o empresas, en el fondo lo que me parece más importante es la evaluación de la calidad de lo que se desea transmitir por medio de las redes sociales a las personas que no son profesionales de la salud, es decir, a los pacientes o familiares.

La interpretación de la información relacionada con el cáncer puede ser compleja, difícil de interpretar o incluso contradictoria. Si consideramos el tiempo que transcurre entre el ingreso a la carrera de medicina y la titulación como oncólogo estamos hablando de un tiempo igual o mayor a 10 años, dependiendo de cada país o plan de estudios, es decir, el tiempo necesario para poder interpretar correctamente la información y tomar la mejor decisión médica para un paciente con cáncer no será menor a una década de estudios. Tomando en cuenta lo anterior, podríamos decir que es muy difícil, por no decir imposible, que una persona sin entrenamiento en oncología tenga la capacidad de interpretar de forma correcta toda la lluvia de información que se le presenta en las redes sociales o en diversos sitios de internet (esto no quiere decir que las personas que trabajan en el área de oncología tengan el monopolio del conocimiento o que no existan personas fuera de nuestra área que puedan tener una interpretación adecuada).

La aparición del internet y las redes sociales cambió de forma radical los canales de comunicación tradicionales de la medicina, la época en la que el conocimiento se encontraba restringido a los médicos con acceso a publicaciones, congresos o bibliotecas especializadas y se transmitía de forma directa del médico al paciente terminó hace muchos años; en el momento actual existe una diseminación abierta de gran parte de la información oncológica con canales de comunicación en ambos sentidos, esto se traduce en aspectos positivos, pero igualmente negativos.

Sería ingenuo pensar que se pueden controlar o regular las redes sociales, más allá de orientar e informar a nuestros pacientes acerca de sus dudas o sugerir sitios considerados “confiables”, es poco lo que podemos hacer. Al final, muchos de los pacientes y familiares que no cuentan con un entrenamiento adecuado para interpretar la información oncológica disponible en las redes sociales tendrán una “lectura errónea” de los datos.

El impacto de las redes sociales en la atención oncológica es un fenómeno poco estudiado, todos tenemos una interpretación personal de lo que sucede, muchos podríamos pensar que existe una influencia negativa debido a la incapacidad de separar la información útil de la no útil; la información sin sustento o la interpretación errónea de los datos disponibles podrían hacer que los pacientes tomen decisiones equivocadas.  De acuerdo con una publicación en el Journal of the National Cancer Institute, la información disponible en redes sociales de 200 artículos relacionados al tratamiento del cáncer era errónea en el 32% de los casos y el 30% tenía información perjudicial para el paciente¹.

En lo personal soy poco adepto a las redes sociales (seguramente es un asunto generacional), confío poco en un sitio que se mide por un “like”, desde luego que existen sitios e información positiva, el problema está en poder reconocerla en medio de un mar de opciones y datos. Creo que las redes podrían ser de utilidad en ofrecer información sencilla o de carácter general a los pacientes; lamentablemente, en el otro extremo, me parece que utilizar esta vía para compartir información médica compleja no es necesariamente lo mejor, ya que potencialmente puede generar dudas, conflictos o malas interpretaciones. A diferencia de una presentación en un congreso o un artículo en una revista especializada, las redes sociales pueden estar abiertas a médicos especialistas, médicos no especialistas, no médicos, etcétera, y es en ese punto en donde tengo muchas dudas y siempre me pregunto al ver este tipo de publicaciones: ¿a qué segmentos se están dirigiendo?, porque, evidentemente, no puede ser a todos.

Bibliografía:

  1. Skyler B Johnson, MD, Matthew Parsons, MD, Tanya Dorff, MD, Meena S Moran, MD, John H Ward, MD, Stacey A Cohen, MD, Wallace Akerley, MD, Jessica Bauman, MD, Joleen Hubbard, MD, Daniel E Spratt, MD, Carma L Bylund, PhD, Briony Swire-Thompson, PhD, Tracy Onega, PhD, Laura D Scherer, PhD, Jonathan Tward, MD, PhD, Angela Fagerlin, PhD, Cancer Misinformation and Harmful Information on Facebook and Other Social Media: A Brief Report, JNCI: Journal of the National Cancer Institute, Volume 114, Issue 7, July 2022, Pages 1036–1039.

 

Dr. Fernando Aldaco Sarvide
Oncólogo Médico
Ciudad de México, México