La detección temprana del ADN tumoral circulante (ctDNA) tras cistectomía radical en cáncer de vejiga músculo-invasivo identifica a pacientes con mayor riesgo de recaída y podría ayudar a seleccionar candidatos a atezolizumab adyuvante, según el ensayo fase III IMvigor011
Un análisis exploratorio del ensayo fase III IMvigor011 aporta nuevos datos sobre el valor pronóstico y la dinámica del ctDNA en pacientes con cáncer de vejiga músculo-invasivo (MIBC, por sus siglas en inglés) tras cistectomía radical. Los resultados muestran que el uso de atezolizumab adyuvante guiado por ctDNA no solo mejora la supervivencia libre de enfermedad (SLE) y la supervivencia global (SG) frente a placebo, sino que también modifica de forma significativa la evolución molecular de la enfermedad.
El estudio incluyó pacientes con MIBC sin enfermedad radiográfica detectable entre 6 y 24 semanas después de la cistectomía radical. Durante la fase de vigilancia se realizó monitorización seriada de ctDNA cada seis semanas y estudios de imagen cada 12 semanas durante el primer año. Aquellos pacientes que presentaban ctDNA positivo en cualquier momento eran evaluados para entrar en la fase de tratamiento, donde fueron aleatorizados en una proporción 2:1 a recibir atezolizumab cada cuatro semanas durante 12 ciclos (hasta un año) o placebo.
En el análisis de vigilancia, que incluyó 379 pacientes con ctDNA positivo, la concentración inicial de ctDNA varió ampliamente, desde 0.01 hasta 613.8 moléculas tumorales por mililitro, con una mediana de 0.27 MTM/mL. La mayoría de los casos (74.1%) presentaron positividad dentro de las 24 semanas posteriores a la cirugía. La aparición temprana de ctDNA positivo y las concentraciones basales más altas se asociaron con estadios tumorales más avanzados o afectación ganglionar en la cirugía, así como con una menor supervivencia libre de enfermedad, confirmando el valor pronóstico de este biomarcador. En contraste, la positividad tardía tendió a observarse en pacientes con concentraciones basales más bajas de ctDNA.
En la cohorte aleatorizada, que incluyó pacientes tratados con al menos una dosis de atezolizumab (n=165) o placebo (n=83), el tratamiento inmunoterápico mostró un impacto claro en la dinámica del biomarcador. Entre el inicio del tratamiento y el tercer ciclo, los niveles de ctDNA disminuyeron en el brazo de atezolizumab, mientras que aumentaron en el grupo placebo, una diferencia estadísticamente significativa. Además, la depuración de ctDNA en el ciclo 3 o 5 se asoció con mejores resultados clínicos.
Los pacientes que lograron eliminar el ctDNA mostraron tasas significativamente superiores de SLE y SG. A los 12 meses, la SLE fue del 84.4% con atezolizumab frente a 62.9% con placebo entre quienes alcanzaron depuración del biomarcador. En cambio, entre quienes no eliminaron el ctDNA, la SLE a un año fue de 31.2% con atezolizumab y 23.7% con placebo. En términos de supervivencia global, las tasas a 24 meses alcanzaron 86.2% en pacientes tratados con atezolizumab que depuraron ctDNA, frente a 54.9% en aquellos que permanecieron positivos.
Con una mediana de seguimiento de 16.1 meses, los resultados refuerzan el papel del ctDNA como herramienta para estratificar el riesgo de recaída tras cistectomía radical y para identificar a los pacientes que pueden beneficiarse de inmunoterapia adyuvante. Además, sugieren que el tratamiento con atezolizumab puede evitar el aumento progresivo de ctDNA observado con placebo y favorecer su eliminación, un fenómeno asociado a mejores desenlaces clínicos.
Fuente consultada:
Circulating tumor (ct)DNA-guided adjuvant atezolizumab (atezo) in muscle-invasive bladder cancer (MIBC): Exploratory analysis of ctDNA dynamics in the IMvigor011 trial. Abstract # 633. Disponible en: https://www.asco.org/abstracts-presentations/257675?cmid=273fe672-3871-4ab0-8ad4-21bc749e1b00. Presentado en el Simposio de Cánceres Genitourinarios 2026 de la Sociedad Americana de Oncología Clínica celebrado en San Francisco, California, EE.UU.
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