El ensayo clínico aleatorizado TORPEdO demuestra que la terapia de protones de intensidad modulada (IMPT) no supera a la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) optimizada en la reducción de la dependencia de sonda de alimentación ni en la mejora de la calidad de vida a 12 meses
La radioterapia convencional genera secuelas tardías graves; aproximadamente un tercio de los pacientes presenta disfagia persistente a los dos años del tratamiento. Debido a que la IMPT permite reducir la dosis en órganos en riesgo, resulta imperativo generar evidencia prospectiva que determine si estas ventajas dosimétricas justifican el uso de esta tecnología de alto costo.
El estudio TORPEdO aleatorizó (2:1) a 205 pacientes con carcinoma orofaríngeo de células escamosas localmente avanzado a recibir IMPT (n=136) o IMRT (n=69). Ambos brazos recibieron 70 Gy en 33 fracciones combinados con dos ciclos de cisplatino (100 mg/m²). Los objetivos primarios a los 12 meses fueron la dependencia de sonda de gastrostomía (SDG) o pérdida de peso severa (PPS) (definida como ≥20%) y la puntuación de calidad de vida de la Universidad de Washington (UW-QoL).
A los 12 meses, la tasa combinada de SDG o PPS fue del 18% en el brazo de IMPT frente al 7% en el de IMRT (OR: 2.80; IC 97.5%: 0.75-10.4; p=0.079), resultado impulsado por la PPS (18% vs. 6%). El uso temprano de SDG fue menor con IMPT (45% vs. 58%), al igual que la inserción profiláctica (26% vs. 38%); no obstante, la dependencia de la SDG a los 12 meses (objetivo primario del estudio) fue idéntica en ambos grupos (2%). La media de la puntuación de la UW-QoL no mostró diferencias significativas (78.3 vs. 77.1; p=0.56).
En términos de toxicidad aguda, los eventos adversos (EA) grado 3 fueron menores con IMPT (50% vs. 72%; p=0.0035), con menor incidencia de mucositis oral (37% vs. 54%). Sin embargo, los EA grado 3 tardíos tendieron a ser más frecuentes con IMPT (25% vs. 14%; p=0.081). La supervivencia libre de recurrencia loco-regional (SLRL) a 24 meses fue del 94% para IMPT y 97% para IMRT, con una supervivencia global (SG) del 95% en ambos grupos.
A pesar de la reducción en la toxicidad aguda, la IMPT no mejoró los desenlaces funcionales tardíos ni la calidad de vida física frente a la IMRT optimizada. La mayor PPS observada con IMPT sugiere que un uso menos frecuente de SDG profilácticas y un soporte nutricional inicial menos intensivo pueden comprometer el estado ponderal a largo plazo. Estos hallazgos reafirman que, en entornos donde la IMPT no se emplea rutinariamente, la IMRT persiste como el estándar de cuidado, subrayando la necesidad de refinar los criterios de selección para el uso profiláctico de sondas de gastrostomía.
Fuente consultada:
Thomson D, Price J, Tyler M y cols. Proton beam therapy for oropharyngeal cancer (TORPEdO): a phase 3, randomised controlled trial. The Lancet. 2026; 407:1259-1275.
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