La Sociedad Mexicana de Oncología (SMeO) es la principal institución académica enfocada en el estudio del cáncer a nivel nacional. A diferencia de sociedades internacionales o de otros países, la SMeO aglutina a diversos especialistas (oncología médica, cirugía oncológica, oncología pediátrica, ginecología oncológica, entre otros) y no se limita a una sola especialidad. Fundada a mediados del siglo XX, ha pasado por tres fases de gran relevancia. La primera etapa, en la década de los cincuenta, fue la época en que fue concebida y creada la sociedad; la segunda etapa se dio en la década de los sesenta, en la que se institucionalizó la sociedad como una entidad con personalidad jurídica. Finalmente, la tercera etapa inicia en la década de los ochenta. ¿Qué sucedió en los años ochenta? Una serie de diferencias internas relativas a la jefatura de la institución puso en riesgo la cohesión de la SMeO. Los principales socios de esa época debieron llegar a un acuerdo que permitiera garantizar la viabilidad de la sociedad; de forma general, los acuerdos establecían una presidencia rotatoria entre los cuatro principales hospitales oncológicos de la Ciudad de México, formando un eje: Cuauhtémoc-Félix Cuevas-San Fernando. Este acuerdo permaneció por cuarenta años, garantizando elecciones y transiciones administrativas, así como la consolidación y el impulso de la sociedad hasta lo que hoy conocemos como la SMeO. Paradójicamente, a diferencia de lo que muchos piensan, este acuerdo nunca formó parte de los estatutos de SMeO, en realidad, fue un “pacto de buena voluntad” que se respetó a cabalidad por los cuatro hospitales, y que con el paso del tiempo se volvió una especie de “ley no escrita”.
Si bien en su momento, con un menor número de oncólogos e instituciones enfocadas en el cáncer, el acuerdo permitió darle sustento y viabilidad a la sociedad, cuarenta años después, la oncología en el país era muy diferente de la del siglo pasado; cientos de nuevos oncólogos se habían formado, crecieron o se crearon nuevos hospitales, instituciones o servicios con foco en el cáncer; los nuevos socios se distribuyeron a lo largo del país. La nueva realidad volvió poco práctico y deseable para la mayoría de los oncólogos un acuerdo concebido cuatro décadas atrás.
Los datos históricos explican claramente el desfase entre el acuerdo del siglo pasado y el statu quo vigente. Desde la formación de la sociedad, todos los presidentes de SMeO surgieron de cuatro hospitales localizados en la capital del país, todos residentes de la Ciudad de México; en el periodo 1957-2024, solo 3 de 47 presidentes fueron mujeres; los requisitos para ser candidato a la vicepresidencia limitaban la participación a un grupo reducido; durante décadas, desde el siglo pasado, todos los presidentes de la sociedad eran oncólogos médicos o cirujanos oncólogos (los socios de SMeO con otras especialidades no fueron tomados en cuenta), y las elecciones con voto presencial no facilitaban la participación de los médicos que residían fuera de la Ciudad de México (difícil pensar que un socio residente en Tijuana viaje más de 2,000 kilómetros solo para ejercer su derecho a votar). Si bien las reglas establecidas en la SMeO tiempo atrás estaban justificadas y fueron necesarias en su momento, con el paso del tiempo, se volvieron decimonónicas y una barrera para los asociados. Una sociedad de oncólogos “contenida y cerrada”, para la mayoría de los socios, no parecía ser el mejor modelo a seguir.
A principios de la segunda década de este siglo tuve el honor de ocupar la presidencia de SMeO, en ese momento era evidente el desfase con la realidad: la oncología del país era completamente diferente, existía una imperiosa necesidad de modificar y actualizar la normatividad vigente. Pasar de un modelo cerrado a uno abierto, y garantizar la igualdad de oportunidades para los cientos de asociados parecía algo evidente y lógico; sin embargo, este cambio se había postergado por mucho tiempo, durante varios años algunas discusiones se desarrollaban entre el gradualismo, el pragmatismo y la apertura total sin que se llegara a una propuesta de cambio formal. En el año 2022, invité a varios miembros de la mesa directiva y otros oncólogos a formar parte de dos comisiones; la primera, una comisión de estatutos y la segunda, una comisión de equidad de género. Las dos comisiones tuvieron la encomienda de evaluar los cambios necesarios para modernizar la estructura estatutaria y normativa de la sociedad. Después de varios meses de trabajo, se realizó una reunión conjunta en la que participaron los médicos de la mesa directiva y los miembros participantes de las dos comisiones; el objetivo hacer una propuesta de modificación de estatutos (conocidos como: “Acuerdos de Los Cabos”). De forma general, la propuesta planteaba: ajustar los criterios para ser candidato a vicepresidente ampliando el espectro de potenciales candidatos, permitir la elección de cualquier oncólogo que cumpliera los requisitos sin importar la especialidad, hospital de trabajo o ciudad de residencia, establecer candados para garantizar la alternancia entre hombres y mujeres (máximo dos vicepresidentes consecutivos pueden ser del mismo sexo) y permitir el voto electrónico de cualquier socio activo de SMeO (esto no necesitaba necesariamente una modificación de estatutos). En el año 2022, una vez establecida la propuesta, se convocó a una asamblea extraordinaria para votar la modificación de los estatutos (se permitió el voto electrónico y por primera vez, los socios que no vivían en la Ciudad de México pudieron votar a distancia). La propuesta de modificación fue aprobada en la asamblea; finalmente, los “Acuerdos de Los Cabos”, modernizaron a la sociedad. Ese día, terminó una era, el statu quo imperante durante cuatro décadas finalizó dando lugar a una nueva época de mayor apertura.
Los primeros efectos de la nueva normatividad se hicieron evidentes de forma inmediata. La elección para la vicepresidencia del año 2023 fue la primera elección abierta, fue la primera vez que se eligieron el vicepresidente y la mesa directiva con voto electrónico o presencial y lo que nunca había sucedido: las dos candidatas eran mujeres; en las elecciones del año 2025, por primera vez, se presentaron tres candidatos, uno de los candidatos no era residente de la Ciudad de México y, la ganadora, la Dra. Farina E. Arreguín González, será, en un par de años, la primera oncóloga pediatra que ocupe la presidencia de SMeO. Finalmente, otro efecto de la nueva normatividad será que, por primera vez desde la creación de la sociedad en la década de los cincuenta del siglo pasado, tendremos dos presidentas (mujeres) de forma consecutiva.
Algunos socios, que vivieron los problemas de la década de los ochenta, expresaron algunas preocupaciones en el sentido de que se podrían repetir problemas del pasado si la apertura era excesiva. Ese es un riesgo que no se puede evitar; sin embargo, en este momento, las nuevas reglas quitan la tutela del pasado y transfieren a todos los socios la responsabilidad de una participación y administración responsable.
El resto es historia.
Dr. Fernando Aldaco Sarvide
Oncólogo Médico
Ciudad de México, México
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