
Trastuzumab deruxtecán demuestra una eficacia claramente superior frente al estándar previo, con beneficio clínico en el 97% de los pacientes, y una duplicación de la tasa de respuesta objetiva, con respuestas en más del 75% frente al 30% observado con T-DM1
El Dr. Milton Alberto Lombana, oncólogo clínico y hematólogo adscrito a la Clínica de Occidente en Cali, Colombia, analiza los principales hallazgos del estudio DESTINY-Breast03 y su relevancia clínica en el manejo de pacientes con cáncer de mama HER2-positivo avanzado que progresan tras la primera línea de tratamiento.
El experto comenta lo siguiente:
Hoy quiero comentarles algunos aspectos importantes sobre el estudio DESTINY-Breast03, dado que ya contamos con una aprobación reciente en nuestro país y que este estudio tiene implicaciones terapéuticas clave al momento de tomar decisiones para esta población de pacientes.
Este es un estudio fase III que evaluó de forma prospectiva la comparación del estándar que teníamos hasta ese momento para pacientes con cáncer de mama avanzado que progresaban tras la primera línea de enfermedad metastásica, cuyo tratamiento estándar era T-DM1, frente al brazo experimental, el cual en ese momento correspondía a trastuzumab deruxtecán. El objetivo primario fue determinar si la supervivencia libre de progresión era superior con esta nueva terapia.[1]
Lo que encontramos en el estudio clínico es que la eficacia fue marcadamente superior. Es decir, se observaron datos de eficacia en los que el 97% de los pacientes obtuvieron beneficio clínico con esta molécula frente al brazo de control.
El 78.9% de los pacientes presentó una tasa de respuesta objetiva, lo que corresponde a más del doble de los pacientes que lograban respuesta objetiva con el uso de T-DM1: 30% frente a más del 75%. Además, la supervivencia libre de progresión fue casi cuatro veces mayor con el uso de trastuzumab deruxtecán frente a T-DM1, es decir, 7.2 meses de supervivencia libre de progresión con T-DM1 frente a cerca de 29 meses con trastuzumab deruxtecán.[1]
Esto tuvo un impacto clínicamente relevante en la supervivencia global de los pacientes, con casi un 27% menos de riesgo de muerte en aquellos que recibieron esta línea terapéutica al momento de la progresión frente a los que no la utilizaron.[1]
En realidad, todos los subgrupos clínicos relevantes se vieron impactados de forma similar. Es decir, no hubo diferencias según edad, estado funcional, positividad o negatividad para receptores hormonales, tipo de compromiso metastásico o exposición previa a pertuzumab. Todos los subgrupos clínicamente relevantes obtuvieron un beneficio similar.[2]
De la mano con estos resultados, la seguridad es un punto fundamental en este grupo de pacientes. Lo que observamos es que los eventos adversos de grado 3 o superior, que son los que tienen mayor impacto clínico, fueron similares entre ambos grupos, con tasas ligeramente superiores al 40% y diferencias mínimas entre los brazos.
Si bien los eventos adversos serios fueron más frecuentes con trastuzumab deruxtecán, alrededor del 14–15% frente a los observados en el grupo con T-DM1, esto no se tradujo en un impacto negativo en mortalidad por toxicidad ni en la calidad de vida. De hecho, los desenlaces de calidad de vida evaluados mediante escalas funcionales, análisis del tiempo al deterioro clínico y resultados reportados por los pacientes demostraron consistentemente que aquellos que recibieron trastuzumab deruxtecán en esta línea presentaron una mejor calidad de vida frente a los tratados con T-DM1.
En conjunto, se trata de un medicamento mucho más efectivo, con un perfil de seguridad adecuado y fácilmente monitoreable para esta línea de la enfermedad, y que además se asocia con una mejor calidad de vida para los pacientes.[3,4]
Vale la pena abrir un paréntesis en el apartado de seguridad. Uno de los eventos que más llama la atención con el uso de trastuzumab deruxtecán, de acuerdo con publicaciones previas, es la incidencia de enfermedad pulmonar intersticial/neumonitis. Si bien esta es más frecuente con trastuzumab deruxtecán, en la mayoría de los casos se trata de una neumonitis prácticamente asintomática. Aproximadamente el 16% de los pacientes desarrolla neumonitis intersticial, mientras que el 84% no la presenta. En todos los casos observados, se trata de neumonitis de bajo grado, sin eventos de grado 3 o 4 ni muertes asociadas.[1]
El brazo de T-DM1 presenta una incidencia menor, cercana al 3% para neumonitis, pero aun así requiere monitoreo. ¿Cómo realizamos este seguimiento? Recomendamos contar siempre con una evaluación radiológica basal, como solemos hacer con las imágenes corporales al momento de la progresión, y posteriormente, tras iniciar la terapia, realizar estudios de control entre las semanas 8 y 12, tanto para evaluar eficacia como para monitorear la seguridad del fármaco.[5]
En cada visita médica se debe realizar una evaluación dirigida de síntomas y, si el paciente presenta hallazgos que sugieran el desarrollo de alguna complicación respiratoria, se debe realizar el abordaje correspondiente de acuerdo con el grado de gravedad.
Con un seguimiento adecuado y oportuno, el medicamento demuestra ser bastante seguro, y la mayoría de los pacientes no presenta complicaciones relevantes.
En resumen, contamos con un nuevo estándar de tratamiento para pacientes con progresión tras una terapia anti-HER2 previa en el contexto de enfermedad avanzada. El uso de trastuzumab deruxtecán representa actualmente la mejor opción para que estos pacientes vivan más tiempo sin progresión, prolonguen su supervivencia y vivan mejor.
Referencias:
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de AstraZeneca Colombia.
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