
La evidencia clínica respalda el posicionamiento de sacituzumab govitecán como terapia de referencia en cáncer de mama triple negativo metastásico, sustentado en la máxima puntuación otorgada por la escala ESMO-MCBS, su beneficio en supervivencia global, el impacto favorable en la calidad de vida y la optimización del manejo profiláctico de eventos adversos en la práctica oncológica
El Dr. Rodrigo Sánchez-Bayona, oncólogo médico de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario 12 de Octubre en Madrid, España, analiza el perfil de seguridad y la optimización del manejo de los anticuerpos conjugados (ADC) en el cáncer de mama triple negativo metastásico. A través de una revisión de la evidencia actual, destaca el papel fundamental de sacituzumab govitecán y cómo una profilaxis adecuada de eventos adversos permite maximizar el beneficio clínico y la calidad de vida de los pacientes.
El experto comentó lo siguiente:
Sabemos que el cáncer de mama triple negativo es un tipo muy agresivo de cáncer de mama y que, históricamente, ha representado una necesidad clínica no cubierta, al ser un subtipo con pobre supervivencia; además, es un subtipo que, en el momento de la recaída, suele presentar con frecuencia afectación visceral y cerebral.[1-3]
Además, la proporción de pacientes que perdemos de una línea a otra en el entorno metastásico es bastante elevada, de tal modo que estimamos que casi la mitad de los pacientes no llegarán a recibir una segunda o tercera línea. Esto hace que adelantar y utilizar lo antes posible estas nuevas terapias, como los anticuerpos conjugados, mejore significativamente la eficacia de los tratamientos.[4]
Si revisamos lo que recomiendan las guías ESMO en la actualidad, después de una primera línea que aplicamos en función del estado de PD-L1, o en aquellos pacientes que han tenido una recaída en menos de 6–12 meses, las guías, para los pacientes sin mutación de BRCA, recomiendan de manera estándar, como terapia de elección sacituzumab govitecán. Además, lo hacen con una escala de magnitud de beneficio clínico de ESMO con una puntuación de 5, que luego veremos a qué se refiere.[5,6]
Sacituzumab govitecán es un anticuerpo conjugado anti-Trop2 que contiene, en su parte citotóxica, un derivado de irinotecán (exatecán) y, por tanto, tiene como metabolito activo SN-38. Además, dentro de este anticuerpo conjugado tenemos un enlace hidrolizable que hace que sea un ADC de alta potencia.[7-9]
¿Por qué las guías recomiendan a sacituzumab govitecán como la terapia de elección? A partir del estudio ASCENT, un estudio fase III en cáncer de mama triple negativo metastásico que, en pacientes que ya habían recibido previamente al menos dos líneas de quimioterapia, comparó sacituzumab govitecán frente a monoquimioterapia a elección del investigador. El objetivo principal fue la supervivencia libre de progresión.[10]
Al casi triplicar la mediana de supervivencia libre de progresión, de 1.7 a 5.6 meses, este resultado fue estadísticamente significativo. Además, lo que fue todavía más meritorio fue alcanzar un beneficio en supervivencia global.¹⁰ Fue la primera terapia en más de una década que consiguió alcanzar un beneficio en la supervivencia global en este tumor de tan mal pronóstico. Y no solo resultó más eficaz que la quimioterapia, sino que también mejoraba parámetros de calidad de vida, como el tiempo hasta el deterioro, la fatiga o el dolor.[11]
La magnitud de beneficio clínico de ESMO se mide a través de distintos cuestionarios y diferencia muy bien el entorno curativo del entorno metastásico, asignando una puntuación de 5 como el máximo posible (siendo 5 y 4 un beneficio sustancial).[12] Sacituzumab govitecán es el único ADC en cáncer de mama triple negativo que ha alcanzado la puntuación máxima de 5 gracias a este ajuste por calidad de vida.[13]
¿Cómo podemos optimizar el manejo de los pacientes tratados con sacituzumab govitecán? Los anticuerpos conjugados son terapias nuevas que han demostrado una gran eficacia, pero vemos que algunos de ellos tienen nuevas toxicidades que pueden dificultar el manejo del oncólogo, sobre todo si requieren la intervención de otros especialistas, como puede ser la neumonitis o la toxicidad ocular. El perfil de toxicidad de sacituzumab govitecán es manejable por el oncólogo, ya que produce, sobre todo, diarrea y neutropenia.[14]
A partir del estudio ASCENT sabemos que casi un 60% de los pacientes experimentaron diarrea, si bien el protocolo no exigía profilaxis. La mediana de tiempo a la aparición de la diarrea suele ser de tres semanas, con una duración media de cinco días.[15,16]
Sin embargo, el estudio PRIMED (un estudio fase II académico) nos enseñó que el uso de loperamida profiláctica después de los días 2, 3, 4 o 9, 10 y 11 (recordemos que sacituzumab se administra los días 1 y 8) reducía de manera significativa la incidencia de diarrea, consiguiendo que un efecto adverso manejable también resulte tolerable para los pacientes.[17] Además, existen trabajos pequeños que apoyan la hipótesis de que el uso de atropina profiláctica podría reducir también significativamente la incidencia y la gravedad de la diarrea.[18]
El segundo evento adverso que hay que conocer es la neutropenia. Estamos muy acostumbrados, como oncólogos, a manejar la toxicidad hematológica. Para sacituzumab govitecán es necesario tener al menos 1500 neutrófilos en el día 1 del ciclo y 1000 neutrófilos en el día 8.[19]
El estudio ASCENT nos indicó que aquellos pacientes que utilizaban profilaxis, ya fuera primaria o secundaria, con factor estimulante de colonias, reducían significativamente la incidencia de neutropenia. Esto también se evaluó en el estudio PRIMED, administrando el factor estimulante de colonias los días 3, 4 y 10, 11 después de cada administración del ciclo.[20] Lo que aprendimos con PRIMED es que, efectivamente, los pacientes que reciben estas dosis reducen significativamente tanto la incidencia como la severidad de la neutropenia.[17]
Por tanto, concluyo con el esquema de las guías ESMO, recordando que es una terapia estándar que ha demostrado beneficio en supervivencia global y que, actualmente, cualquier paciente con cáncer de mama triple negativo metastásico debería recibir sacituzumab govitecán.[5,6]
Por tanto, es el único ADC que ha recibido la máxima puntuación de 5 en la escala de magnitud de beneficio clínico de ESMO. Es un tratamiento estándar recomendado en las guías ESMO para pacientes sin mutación de BRCA, con recaída en el primer año tras finalizar la neoadyuvancia, en segunda línea y líneas sucesivas. Posee un perfil de efectos adversos manejable por el oncólogo, sin necesidad de recurrir a otros especialistas, y que, con una adecuada profilaxis de la neutropenia, las náuseas y la diarrea, maximiza la tolerabilidad para los pacientes.
Referencias:
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Gilead México.
¿No tienes una cuenta? Regístrate