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Cáncer ayer y cáncer hoy

Agosto 16, 2021

Aunque siempre busquemos la forma de conciliar, cuando hablamos de cáncer estamos confrontando un modelo determinista contra un proceso estocástico, bajo estas dos miradas y optando por una de ellas podría ser difícil comprender la totalidad del problema y su evolución a lo largo de los últimos siglos. Los cambios en la forma de vida de las sociedades durante las últimas décadas están fuertemente asociados a un incremento sustancial en el número de casos nuevos de cáncer en el mundo. El tabaquismo, la dieta, el sedentarismo, la obesidad, una mayor facilidad en la dispersión de agentes infecciosos y la contaminación (asociada a la industrialización), entre otros, se consideran entre los factores de riesgo de mayor peso asociados a la actual epidemia del cáncer. La introducción del tabaco a Europa y su posterior promoción a lo largo de los siglos se considera uno de los puntos de inflexión más importantes que deben ser tomados en cuenta y requiere de un análisis independiente para estimar su impacto negativo en el pasado y presente.

La idea del cáncer como una enfermedad de nuestros tiempos está asociada al concepto de que, si bien el cáncer siempre acompañó nuestra existencia durante los siglos o milenios previos a nuestra época, se trataba de una enfermedad poco frecuente, por no decir rara. Evaluaciones de la presencia de cáncer en los siglos previos, específicamente durante la edad media, lo estiman en el 1% de la población, mientras que en la época actual (sociedades occidentales desarrolladas) este número podría llegar hasta un 50%.

La revista Cancer acaba de publicar un artículo científico en donde se buscó determinar la presencia de cáncer en la población británica durante la edad media. En este proyecto se estudiaron 143 esqueletos de personas (46 mujeres, 96 hombres y uno de sexo indeterminado) que fallecieron durante la edad media (entre los siglos VI y XVI); se utilizaron equipos de radiología e imagen (TC) para determinar la presencia de lesiones osteolíticas en los diferentes huesos. El análisis de los resultados estima una prevalencia de cáncer que podría llegar al 14% durante la edad media. Estos datos podrían cambiar por completo la idea de que el cáncer es una enfermedad frecuente del presente, pero rara en tiempos pasados. Los datos nos permiten suponer que no se dimensionó de forma adecuada la presencia del cáncer en una época previa a la introducción del tabaquismo, la industrialización y quizás, una menor diseminación de agentes infecciosos. Determinar una correlación entre la expectativa de vida y la mayor frecuencia del cáncer entre la edad media y los tiempos actuales no es un asunto fácil de establecer; de acuerdo con el historiador de la Universidad de Stanford, Walter Scheidel: “Hay una distinción básica entre la esperanza de vida y la duración de la vida… la duración de la vida de los humanos, en oposición a la esperanza de vida, que es una construcción estadística, no ha cambiado mucho”. Solo un análisis cuidadoso, segmentado por edad, podría determinar las diferencias entre ambas épocas.

El estudio genera dudas y, como es de esperarse, las limitantes del proyecto dificultan obtener una visión clara de la idea; sin embargo, sí nos permite al menos introducir una duda razonable acerca de una posible subestimación de la presencia del cáncer en sociedades del pasado. Este no es el primer estudio que expone el problema del cáncer en siglos pasados; un grupo de investigadores estudió los restos del rey Ferrante I de Aragón, fallecido hace más de 500 años (1494 d.C.), y encontró un cáncer colorrectal con mutación KRAS, recordándonos que el cáncer no debe ser considerado como una enfermedad exclusivamente asociada a la industrialización y al tabaquismo.

Por el otro lado, pasar de un 14% en la edad media a un 50% en los tiempos actuales es un dato preocupante, ya que no existe evidencia o acciones claras de que a largo plazo esta tendencia dejará de incrementarse a nivel global (pensar que la ciencia podría resolver o aminorar sustancialmente este problema con sus adelantos podría sonar a una buena apuesta, pero al final, no deja de ser una apuesta). Una adecuada interpretación de la información debe ser contemplada de acuerdo con la dinámica del cáncer a lo largo del tiempo. El cáncer no es una enfermedad estática, por el contrario, se comporta de forma dinámica acorde a los diferentes tiempos y los sitios geográficos en donde se estudie.

Todo parece indicar que la presencia del cáncer en el pasado siempre fue mayor a lo que pensamos o creímos.

Parafraseando a Theodosius Dobzhansky: Nada en oncología tiene sentido excepto a la luz de la evolución.

 

Referencias:

  • Mitchell PD, Dittmar JM, Mulder B, Inskip S, Littlewood A, Cessford C, Robb JE. The prevalence of cancer in Britain before industrialization. Cancer. 2021 May 4.
  • Ottini L, Falchetti M, Marinozzi S, Angeletti LR, Fornaciari G. Gene‐environment interactions in the pre‐industrial era: the cancer of King Ferrante I of Aragon (1431‐1494). Hum Pathol. 2011;42:332‐339.
  • ¿Realmente los humanos vivimos más años hoy que nuestros antepasados? BBC News. https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-45981963 [acceso mayo 5, 2021].

 

Dr. Fernando Aldaco Sarvide
Oncólogo Médico
Ciudad de México, México

ArtículocáncerDr. Fernando AldacoFactores de riesgo

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