
La formulación subcutánea de amivantamab mantiene la misma eficacia y farmacocinética que la intravenosa, pero con menos reacciones infusionales y una administración mucho más rápida, lo que mejora la experiencia del paciente y la eficiencia del tratamiento
El Dr. Ángel López, oncólogo médico en el Centro Oncológico Auna en Monterrey, Nuevo León, México, comparte información clave sobre la nueva formulación subcutánea de amivantamab, enfocándose en su farmacocinética, eficacia y perfil de seguridad comparado con la vía intravenosa.
El experto informa lo siguiente:
Amivantamab es un anticuerpo biespecífico contra EGFR y MET que ya conocemos por su utilidad en pacientes con mutaciones de EGFR, ya sea en el exón 20, exón 19 o 21, y en primera y segunda línea de tratamiento. Hasta ahora, lo administrábamos de manera intravenosa, lo que implicaba infusiones prolongadas y riesgo de reacciones infusionales. La nueva formulación subcutánea busca simplificar la administración, mejorando la experiencia del paciente y permitiéndonos optimizar recursos en nuestros centros oncológicos.
Hablando de la farmacocinética, los estudios comparativos muestran que la formulación subcutánea logra una exposición sistémica equivalente a la intravenosa. El área bajo la curva y los niveles séricos alcanzados son comparables y se mantienen estables, sin diferencias clínicamente significativas. Esto significa que con la vía subcutánea aseguramos que el paciente recibe la misma potencia del fármaco que con la infusión intravenosa.
Con respecto a la eficacia, los ensayos de no inferioridad, y particularmente el estudio PALOMA-3, nos demuestran que la tasa de respuesta objetiva, la duración de la respuesta y la supervivencia libre de progresión son consistentes con la administración intravenosa, incluso numéricamente mejores. Y en un análisis exploratorio de la supervivencia global, también hay un beneficio hacia la formulación subcutánea. En resumen, el beneficio clínico se mantiene intacto con la formulación subcutánea.
Uno de los puntos más atractivos de esta formulación subcutánea es el perfil de seguridad mejorado. Con la vía subcutánea, se observa una disminución marcada de las reacciones infusionales, uno de los principales retos con la formulación intravenosa. Estas reacciones infusionales se presentan hasta en un 60% con la intravenosa. Con premedicación lo podemos bajar a entre un 20 y 30%, pero con la formulación subcutánea ronda el 13%. Claro que preocupan las reacciones locales en el sitio de aplicación, pero estas generalmente son leves y transitorias. Y el tiempo de infusión se reduce de horas a minutos.
Con respecto al resto del perfil de toxicidad, la toxicidad dermatológica, la toxicidad relacionada a la inhibición de MET (como la hipoalbuminemia y el edema periférico), la diarrea y otras toxicidades como las enfermedades trombóticas o embólicas, se mantienen similares a lo que ya conocemos con la formulación intravenosa.
En conclusión, amivantamab subcutáneo nos ofrece la misma eficacia y farmacocinética que la formulación intravenosa, pero nos ofrece un perfil de seguridad más favorable y una ventaja logística. Menos tiempo de sillón para el paciente, mayor eficiencia en nuestras unidades de infusión y, en general, una mejor aceptación. Este avance claro que representa un paso importante hacia tratamientos más cómodos y accesibles para nuestros pacientes sin sacrificar los resultados oncológicos.
Referencia:
Leighl NB, Akamatsu H, Min Lim S y cols. Subcutaneous Versus Intravenous Amivantamab, Both in Combination With Lazertinib, in Refractory Epidermal Growth Factor Receptor-Mutated Non-Small Cell Lung Cancer: Primary Results From the Phase III PALOMA-3 Study. J Clin Oncol. 2024 Oct 20;42(30):3593-3605. doi: 10.1200/JCO.24.01001.
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Johnson & Johnson México.
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