
Inavolisib se posiciona como una de las opciones más relevantes en primera línea para cáncer de mama metastásico hormonorresistente con mutación en PI3K, impulsando un enfoque terapéutico cada vez más guiado por el perfil molecular y la secuenciación óptima de tratamientos
El Dr. Fernando Petracci, oncólogo médico del Instituto Alexander Fleming en Buenos Aires, Argentina y actual presidente de LABCA, nos comenta sobre el análisis del algoritmo de receptores hormonales y su aplicabilidad en el uso de inavolisib.
El experto comenta lo siguiente:
La realidad es que la aparición constante de nuevas drogas con beneficio demostrado en primera, segunda e incluso tercera línea nos obliga a replantear y ajustar cada día la estrategia terapéutica en pacientes con cáncer de mama metastásico. Surgen opciones innovadoras basadas en bloqueantes hormonales de nueva generación. Los SERDs como camizestrant, imlunestrant o giredestrant están comenzando a reemplazar al tradicional fulvestrant y a los inhibidores de aromatasa tanto en primera como en segunda línea. Además, no solo muestran actividad como monoterapia, sino también en combinación con terapias dirigidas emergentes. Los inhibidores de CDK y los nuevos inhibidores o inhibidores de tercera generación de PI3K y AKT, ya sea utilizados solos o combinados, están demostrando una superioridad clara frente a los tratamientos estándar disponibles hasta el momento.
El gran reto consiste en definir la mejor secuencia terapéutica para cada paciente. Esto implica caracterizarlos según sus criterios clínicos y patológicos, los intervalos de progresión o de tratamiento libre, así como las terapias recibidas previamente. Todos estos factores determinan qué secuencia de tratamiento permitirá que los pacientes vivan más, mantengan el beneficio durante más tiempo, alcancen mayores tasas de respuesta y disfruten de una mejor calidad de vida.
Fármacos como el clásico everolimus, un inhibidor de mTOR, han recuperado un papel destacado al combinarse con un nuevo bloqueante hormonal como giredestrant. En el estudio evERA, la combinación de giredestrant más everolimus en pacientes que habían progresado tras un inhibidor de CDK en primera línea mostró una mediana de casi 10 meses de tiempo hasta la progresión, prácticamente independiente del perfil molecular, es decir, tanto en presencia como en ausencia de mutaciones en ESR1. Este resultado es particularmente relevante considerando que la segunda línea posterior a la progresión con un inhibidor de CDK suele representar un escenario clínicamente muy desfavorable para las pacientes.
En primera línea, para pacientes hormonoresistentes con mutaciones en PI3K, inavolisib se ha consolidado como un nuevo estándar de tratamiento y progresivamente está siendo adoptado en la mayoría de los países de Latinoamérica. En segunda línea, los SERDs utilizados como monoterapia como elacestrant o el uso de capivasertib combinado con fulvestrant en pacientes con alteraciones en la vía PI3K/AKT o con pérdida de PTEN han demostrado, tras la progresión a un inhibidor de CDK, constituir un nuevo estándar terapéutico.
Sin embargo, más allá de estos avances, el gran obstáculo sigue siendo el acceso. Es fundamental trabajar para que un mayor número de pacientes pueda realizar estudios de NGS (secuenciación de nueva generación), es decir, secuenciación masiva que permita identificar su perfil molecular, y que, en términos generales, también puedan acceder a estos tratamientos innovadores.
Otro desafío importante es definir cómo integrar los ADC en la práctica clínica, ya que estos nuevos fármacos están comenzando a reemplazar a la quimioterapia convencional.
El cambio de paradigma indica que cuanto más precozmente utilicemos los ADC, mayor será su impacto en el tiempo hasta la progresión, en las tasas de respuesta e incluso en la sobrevida, algo que antes no lográbamos en pacientes hormonoresistentes tratados con quimioterapia. Los ADC están permitiendo mejorar tanto la calidad de vida como la supervivencia. El próximo reto consiste en definir cómo intercalar el bloqueo hormonal, las terapias dirigidas y los ADC: si debemos emplearlos antes, después, o incluso considerar estrategias de rechallenge. Por eso, 2025 y lo que traerá 2026 representan un verdadero desafío tanto para los investigadores como para los médicos tratantes, pero también un camino lleno de esperanza para nuestros pacientes.
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Roche México.
Este contenido se basa en la interpretación crítica de la evidencia científica disponible, así como en la experiencia clínica del o los ponentes como profesionales de la salud en instituciones de referencia. Para profundizar en los conceptos discutidos, se recomienda al profesional de la salud consultar literatura científica vigente, guías clínicas internacionales y la normatividad aplicable en su país.
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