
Los estudios MonumenTAL-3 y MajesTEC-9 consolidan el uso de talquetamab y teclistamab desde la primera recaída del mieloma múltiple, al demostrar una mayor supervivencia libre de progresión y respuestas más profundas frente a los esquemas estándar. Asimismo, MajesTEC-3 mostró beneficio de teclistamab + daratumumab en pacientes con alto riesgo, MajesTEC-4 respaldó el uso de teclistamab como mantenimiento postrasplante e ImmunoPRISM reportó resultados prometedores con teclistamab en mieloma múltiple smoldering de alto riesgo [1-5]
El Dr. Gibrant Márquez, hematólogo del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” del ISSSTE, en la Ciudad de México, compartió las principales actualizaciones sobre el uso de anticuerpos biespecíficos en mieloma múltiple presentadas durante el Congreso de la Asociación Europea de Hematología 2026, celebrado en Estocolmo, Suecia. Entre los hallazgos más relevantes destacan los resultados que respaldan su incorporación desde las primeras líneas de recaída, con beneficios consistentes en supervivencia libre de progresión y profundidad de respuesta.
El experto comenta lo siguiente:
Anteriormente, los anticuerpos biespecíficos se reservaban para líneas tardías; ahora, con estos resultados, se consolida su beneficio en líneas tempranas de recaída, incluso desde la primera recaída. Además, se valida su combinación con daratumumab y pomalidomida. [1-5]
Primero les voy a comentar el estudio MonumenTAL-3. Este estudio se presentó en la sesión plenaria. Se evaluó talquetamab combinado con daratumumab, con o sin pomalidomida (Tal-DP o Tal-D), frente a daratumumab, pomalidomida y dexametasona (DPd) en pacientes con mieloma múltiple recaído/refractario con una o más líneas previas de tratamiento. El objetivo primario fue la supervivencia libre de progresión. Los pacientes que recibieron talquetamab tuvieron un riesgo significativamente menor de progresión o muerte. La tasa de supervivencia libre de progresión a dos años fue de 81.3% para Tal-DP y de 76.6% para Tal-D, en comparación con 51.2% para el brazo de DPd. Además, se logró una mayor profundidad de respuesta, con tasas de respuesta completa superiores en el brazo de talquetamab: 70% frente a 34.5%. Esto demuestra que posicionar talquetamab junto con daratumumab desde la primera recaída ofrece resultados claramente superiores a los tripletes clásicos. [1-5]
Ahora continuemos con otro trabajo igualmente modificador de la práctica clínica: MajesTEC-9, un estudio fase III que comparó teclistamab en monoterapia frente a los esquemas de elección del investigador: pomalidomida, bortezomib y dexametasona (PVd) o carfilzomib y dexametasona (Kd), en pacientes con mieloma múltiple recaído/refractario con una a tres líneas previas de tratamiento. Validando la superioridad de teclistamab en monoterapia, mostró una supervivencia libre de progresión significativamente mayor, con una mediana no alcanzada frente a 8.2 meses en el brazo control, además de tasas de respuesta completa de 65.9%, comparadas con 16.8%. [1-5]
Esto confirma que un anticuerpo anti-BCMA no solo es útil para enfermedad avanzada, sino también para recaída temprana. El punto crítico para la práctica clínica será balancear la eficacia con el riesgo de infecciones, ya que los eventos infecciosos de grado 3 y 4 siguen siendo relevantes. [1-5]
Ahora vamos a continuar con el análisis de subgrupos de MajesTEC-3 con teclistamab más daratumumab en pacientes con alto riesgo citogenético y alto riesgo funcional, confirmando que esta combinación logra rescates profundos incluso en estos grupos. El dato más llamativo fue el de los pacientes con alto riesgo funcional, definido como recaída temprana, es decir, progresión dentro de los primeros 18 meses del trasplante o del inicio del tratamiento de primera línea. En este grupo, la supervivencia libre de progresión estimada a 36 meses fue de 77.3% para teclistamab-daratumumab frente a 0% para el brazo de DPd. Este análisis respalda la idea de que teclistamab-daratumumab podría cerrar la brecha en pacientes con biología agresiva. [1-5]
Ahora, en el escenario de mantenimiento postrasplante, se presentó el estudio MajesTEC-4. Este estudio evaluó teclistamab solo o combinado con lenalidomida como mantenimiento posterior al trasplante autólogo en pacientes con mieloma de nuevo diagnóstico, como una estrategia para profundizar las respuestas. [1-5]
Los datos iniciales mostraron que teclistamab puede administrarse como mantenimiento postrasplante con una dosificación mensual desde el ciclo 2 hasta un máximo de 26 ciclos. Se reportaron tasas de respuesta completa cercanas al 100% durante el mantenimiento y una tasa de enfermedad mínima residual negativa a los 12 meses superior al 90%. [1-5]
Y, finalmente, el estudio ImmunoPRISM comparó teclistamab frente a lenalidomida/dexametasona en pacientes con mieloma múltiple smoldering de alto riesgo. Teclistamab logró respuestas más profundas y una supervivencia libre de progresión a dos años de 92%, frente a 51%. Esto plantea la posibilidad de una intercepción inmunológica antes de que el mieloma se haga sintomático; sin embargo, requiere seguimiento a largo plazo para determinar la durabilidad de las respuestas y evaluar el balance riesgo-beneficio de teclistamab en esta población. [1-5]
Para concluir, el mensaje global del Congreso de Hematología 2026 fue claro: los anticuerpos biespecíficos se están moviendo a líneas tempranas posicionándose como el nuevo estándar de tratamiento desde la primera recaída. [1-5]
Referencias:
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Johnson & Johnson México.
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