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En esta cápsula de ESMO 2025 EXPRESS, el Dr. Gonzalo Muñoz, oncólogo médico de la Red de Salud UC CHRISTUS y del Hospital Sótero del Río en Santiago, Chile, comparte sus impresiones sobre los tratamientos para tumores digestivos presentados durante el congreso.
El experto comenta lo siguiente:
Desde el punto de vista de los tumores digestivos, resumiría esta jornada como algo decepcionante. Si bien hubo algunas excepciones y estudios con resultados negativos, esto no deja de ser relevante. No siempre tendremos investigaciones disruptivas, pero incluso los resultados negativos aportan información valiosa que nos permite diseñar mejores estudios en el futuro.
Comenzando con las presentaciones presidenciales, sin duda el estudio DYNAMIC-III sigue siendo una fuente de frustración. Aún no sabemos cómo integrar de manera efectiva el ctDNA en la práctica clínica. Sabemos que tiene valor pronóstico, pero aún no queda claro cómo utilizarlo para ajustar la adyuvancia en nuestros pacientes. Lamentablemente, este estudio no entrega respuestas concluyentes: tanto en su brazo de escalada como en el de desescalada, no logró cumplir con los objetivos preestablecidos. Si bien aporta evidencia al cuerpo general de conocimiento sobre el uso del ctDNA, no ofrece una recomendación categórica.
Otra gran decepción, al menos desde mi perspectiva, fue el FORTITUDE-101. Aunque mostró algunos datos interesantes, ya sabíamos que no está diseñado con una rama de control acorde a la práctica clínica actual. Para eso esperamos el FORTITUDE-102. El análisis primario arrojó resultados de supervivencia prometedores, pero en el análisis descriptivo presentado, esos beneficios se diluyen, y la mediana de supervivencia muestra una diferencia numérica muy pequeña. Esto genera dudas sobre la sostenibilidad del beneficio del bemarituzumab en pacientes con cáncer gástrico con alteraciones de FGFR, especialmente considerando lo prometedor que había sido en fase II.
Sin embargo, también hubo algunas sorpresas interesantes. Por ejemplo, el estudio TALENTop, que explora el uso neoadyuvante de bevacizumab y atezolizumab en hepatocarcinoma inicialmente irresecable. Aunque los datos son aún inmaduros, se plantea una estrategia atractiva: administrar tratamiento sistémico de inducción y luego llevar a cirugía a los pacientes.
En cáncer gástrico avanzado, también destacan los resultados del estudio EDGE, un fase II que muestra datos alentadores con quimioterapia combinada con doble inmunoterapia (zimberelimab y domvanalimab). Habrá que esperar los resultados del estudio fase III, STAR-221, para tener una visión más completa.
De manera similar, el estudio COMPASSION-15, de origen chino, con un esquema que combina un anti-PD1 y un anti-CTLA4, también entrega resultados interesantes. Aunque la rama comparadora es subóptima, al menos en valores absolutos, la mediana de supervivencia obtenida resulta prometedora.
A esto se suman otros estudios negativos, como el SKYSCRAPER-07 o el LEAP-014, que también contribuyen a completar el panorama general de lo presentado en esta edición de ESMO.
En resumen, si tuviera que definir esta jornada en una sola frase, diría: decepcionante, pero no perdemos la esperanza de seguir avanzando en beneficio de nuestros pacientes.
Referencia:
Este contenido se basa en la interpretación crítica de la evidencia científica disponible, así como en la experiencia clínica del o los ponentes como profesionales de la salud en instituciones de referencia.
Para profundizar en los conceptos discutidos, se recomienda al profesional de la salud consultar literatura científica vigente, guías clínicas internacionales y la normatividad aplicable en su país.
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