
La evidencia actual en cáncer de mama triple negativo en etapa temprana respalda el uso de neoadyuvancia en pacientes con tumores mayores a 1.5 cm o con compromiso ganglionar limitado (N1), permitiendo reducir hasta en ~40% las disecciones axilares y favorecer cirugías menos extensas sin comprometer los resultados oncológicos. Además, este subtipo representa aproximadamente el 15–20% de los casos de cáncer de mama y su pronóstico se asocia estrechamente con la respuesta al tratamiento sistémico, lo que refuerza un abordaje más preciso, individualizado y basado en la biología tumoral
La Dra. Nereida Esparza Arias, cirujana oncóloga adscrita a Médica Sur en la Ciudad de México, comparte su perspectiva sobre el papel del cirujano en el manejo del cáncer de mama triple negativo en etapa temprana, haciendo énfasis en la adecuada selección de pacientes y en la integración del tratamiento sistémico neoadyuvante como parte fundamental del abordaje.
Durante su exposición, la Dra. Esparza destaca la importancia de comprender la biología tumoral más allá de la extensión anatómica de la enfermedad. Señala que, aunque el cáncer de mama triple negativo representa entre el 15 y 20 % de los casos, se trata de un subgrupo heterogéneo con comportamiento agresivo, en el que el pronóstico está estrechamente relacionado con la respuesta al tratamiento sistémico, como lo ha demostrado el análisis CTNeoBC ³. En este contexto, enfatiza que el paradigma tradicional de “etapa temprana igual a cirugía” debe replantearse, especialmente en pacientes con tumores mayores a 1.5 cm o con compromiso ganglionar limitado (N1), quienes pueden beneficiarse significativamente de la neoadyuvancia.
Asimismo, retoma evidencia histórica como los estudios NSABP B-18 y B-27, junto con la evolución hacia esquemas modernos como los evaluados en KEYNOTE-522 ¹, que han demostrado que la neoadyuvancia permite reducir la extensión quirúrgica, particularmente a nivel axilar, sin comprometer los resultados oncológicos. Con la incorporación de nuevas terapias, como la inmunoterapia, se ha observado una mayor tasa de respuesta en este subtipo, lo que refuerza la necesidad de individualizar el momento quirúrgico.
La Dra. Esparza también aborda el impacto del cirujano en la toma de decisiones, señalando que la extensión de la cirugía, especialmente en la axila, puede variar según la interpretación de la biología tumoral. Estudios como el de Dixon et al.² han demostrado que factores relacionados con el cirujano influyen en la cantidad de ganglios resecados, lo que subraya la importancia de un enfoque basado en la biología y no únicamente en la extensión anatómica.
En cuanto a la presencia de microcalcificaciones residuales, aclara que estas no necesariamente implican enfermedad activa en cáncer de mama triple negativo, por lo que no deben condicionar resecciones más amplias. En su lugar, recomienda orientar la cirugía hacia la enfermedad residual documentada, promoviendo procedimientos más funcionales tanto en mama como en axila, en línea con recomendaciones actuales de consensos internacionales como St. Gallen 2023 ⁴.
En conclusión, la Dra. Esparza subraya que el manejo óptimo del cáncer de mama triple negativo en etapa temprana requiere una integración multidisciplinaria basada en la biología tumoral. La neoadyuvancia juega un papel clave en la personalización del tratamiento y en la posibilidad de realizar cirugías menos extensas sin comprometer el control oncológico, posicionando al cirujano como un actor central en la toma de decisiones estratégicas del tratamiento.
Referencias:
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