
El estudio PALOMA-3 demostró que la administración subcutánea de amivantamab no es inferior a la intravenosa en eficacia y se asocia con una menor incidencia de reacciones adversas, incluyendo una reducción significativa de las reacciones infusionales
La Dra. Maritza Ramos, oncóloga médica adscrita al Instituto Nacional de Cancerología y al Centro Oncológico Internacional (COI) en la Ciudad de México, aborda la evolución del tratamiento de primera línea en cáncer de pulmón con mutación de EGFR, enfocándose en la combinación de amivantamab y lazertinib, y comparando las vías de administración intravenosa y subcutánea de amivantamab según los resultados del estudio PALOMA 3.
La experta comenta lo siguiente:
El tratamiento de primera línea para los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas y mutación de EGFR ha tenido grandes avances en los últimos años. Durante mucho tiempo, el tratamiento de elección fue osimertinib en monoterapia. Actualmente, la combinación de amivantamab, un anticuerpo biespecífico dirigido contra EGFR y MET, más lazertinib, un TKI de tercera generación, se ha posicionado como una opción más efectiva al compararla con osimertinib en monoterapia.1-3
Esta combinación fue evaluada en el estudio MARIPOSA, donde se reportó una disminución del riesgo de progresión del 30%, alcanzando hasta 23.7 meses en supervivencia libre de progresión. Recientemente, se publicó en la revista New England la actualización de la supervivencia global a tres años, y se reportó una disminución del riesgo de muerte del 25%. Con esto se recalca el beneficio de utilizar la combinación de amivantamab más lazertinib en primera línea.1-3
Uno de los retos al utilizar amivantamab son los posibles eventos adversos, como la reacción infusional. Es por esto que se han realizado algunos estudios para disminuir este evento adverso, como el uso de dexametasona oral desde dos días previos a la aplicación. Sin embargo, se ha evaluado la vía subcutánea como otra opción de administración de amivantamab.1-4
El estudio PALOMA-3 es un estudio fase III que evalúa la combinación de lazertinib más amivantamab, comparando la vía intravenosa versus subcutánea de amivantamab. Incluyó pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas con mutación de EGFR que ya hubieran progresado a un TKI de tercera generación y a quimioterapia basada en platino.4
En este estudio pudimos observar que amivantamab subcutáneo no es inferior a la administración intravenosa en términos de farmacocinética, con tasas de respuesta similares en ambos brazos. En comparación con la administración intravenosa, la administración subcutánea de amivantamab también mostró una duración de la respuesta más prolongada, de 11.2 meses versus 8.3 meses, y una supervivencia libre de progresión de 6.1 meses versus 4.3 meses, cifras numéricamente mayores para la vía de administración subcutánea. Se reportó también una mejoría significativa en la supervivencia global, con un hazard ratio de 0.62.4
El perfil de seguridad de la administración subcutánea de amivantamab fue similar al de la administración intravenosa. Sin embargo, se reportó una menor incidencia de reacciones adversas, sobre todo de reacciones infusionales, que disminuyeron hasta un 13% con la presentación subcutánea versus 66% con la intravenosa. También se observó una reducción en la incidencia de eventos tromboembólicos venosos, de un 9% con la vía subcutánea versus 14% con la intravenosa.4
Con estos resultados del estudio PALOMA-3, vemos que amivantamab subcutáneo no es inferior en términos de eficacia a la presentación intravenosa. Sin embargo, sí permite disminuir eventos adversos como las reacciones infusionales y los eventos tromboembólicos.4
Referencias:
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Johnson & Johnson México.
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