
La broncoscopia es fundamental para el diagnóstico y la estadificación en sospecha de malignidad en cáncer de pulmón, ya que permite obtener biopsias con alto rendimiento, aportar muestras clave para decisiones terapéuticas y mantenerse como un procedimiento seguro con la adecuada selección del paciente
La Dra. Marisol Arroyo, neumóloga del Instituto Nacional de Cancerología en la Ciudad de México, comparte los principales aspectos sobre la interconsulta con el neumólogo y el papel de la broncoscopia como herramienta clave para el diagnóstico y la estadificación del cáncer de pulmón.
La experta comenta lo siguiente:
Cuando nos encontramos con un paciente que presenta una lesión con características sugestivas de malignidad, surge de inmediato la duda sobre cuál es la técnica más adecuada para su abordaje diagnóstico. En este contexto, la broncoscopia adquiere un papel fundamental, ya que no solo permite establecer el diagnóstico, sino también llevar a cabo la estadificación de las lesiones cercanas.[1]
La indicación de realizar una broncoscopia se basa en tres aspectos principales: la probabilidad clínica de malignidad en el paciente, las características y la localización de las lesiones observadas en los estudios de imagen.[1]
Asimismo, la broncoscopia tiene un papel relevante en la obtención de biopsias de lesiones tanto centrales como periféricas. En la actualidad, existen diversas herramientas que facilitan este procedimiento, como el ultrasonido endobronquial, la navegación electromagnética, la guía mediante fluoroscopia o tomografía, así como la robótica, que ha cobrado gran importancia en los últimos años.[2,3]
La broncoscopia constituye una herramienta eficaz y segura para la obtención de biopsias y la estadificación mediastinal. Desde una perspectiva clínica, permite recolectar muestras destinadas a estudios de inmunohistoquímica y análisis molecular, los cuales resultan clave para orientar las decisiones terapéuticas del paciente.[2]
Las lesiones endobronquiales alcanzan un rendimiento diagnóstico mediante broncoscopia de hasta el 90%, mientras que en las lesiones periféricas este porcentaje es menor, llegando aproximadamente al 78%.[1]
En el caso de las lesiones periféricas, la incorporación del ultrasonido radial o la navegación electromagnética puede elevar el rendimiento diagnóstico hasta alcanzar aproximadamente el 95%.[1,2]
Una de las aportaciones más relevantes de la robótica ha sido el aumento del rendimiento diagnóstico hasta cerca del 95%, manteniendo además un riesgo de complicaciones inferior al 2%.[2]
Los avances tecnológicos han consolidado a la broncoscopia como una herramienta segura, versátil y eficaz para el diagnóstico y la estadificación de los pacientes.[2,3]
Referencias:
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Roche México.
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