
La Dra. Martha Alvarado Ibarra, hematóloga del Hospital Ángeles Lomas, presenta el caso de una paciente de 50 años diagnosticada con leucemia mieloide aguda (LMA), un diagnóstico establecido durante los primeros meses del año.
En las primeras evaluaciones mediante citometría de flujo, se identificó una población celular con marcadores mieloides entre ellos CD13 y una expansión notable de células con diferenciación monocitoide. Desde el punto de vista morfológico, el cuadro se clasificó como LMA con componente mielomonocitoide, hallazgo que coincidió con los resultados inmunofenotípicos. Asimismo, se observó una expresión elevada de CD123, un marcador asociado a clones leucémicos de alta inmadurez.
El análisis detallado de la población monocitoide reveló un incremento de células en distintos estadios de maduración y ausencia de expresión de CD56, característica que puede influir en el pronóstico.
El estudio molecular mostró un perfil mutacional complejo, con la presencia de IDH2, NPM1, FLT3 y NRAS. La coexistencia de múltiples alteraciones, particularmente la mutación en FLT3, representó un hallazgo de alto impacto pronóstico.
Dado que la paciente era joven y con adecuada condición funcional, se decidió iniciar un tratamiento estándar de inducción tipo 7+3. Tras obtener una remisión completa, se administró consolidación con citarabina en dosis altas, seguida de un trasplante alogénico haploidéntico de médula ósea, con una de sus hijas como donadora. El injerto se logró antes del día +20, tanto para neutrófilos como para plaquetas. La enfermedad injerto contra hospedero se mantuvo en grados leves, y el esquema incluyó ciclofosfamida postrasplante en los días +3 y +4, conforme a los protocolos actuales.
En cuanto a la evolución, la paciente se encuentra actualmente a cuatro meses del trasplante. Una vez confirmado el injerto y con adecuado control de la enfermedad injerto contra hospedero, se inició mantenimiento con Gilteritinib, considerando la mutación FLT3. Desde entonces, ha recibido la dosis estándar del fármaco y, según la última evaluación de enfermedad mínima residual realizada tres semanas atrás, no presenta evidencia de actividad leucémica. Se mantiene asintomática y continúa con el seguimiento habitual de un paciente postrasplante.
La Dra. Alvarado subraya la relevancia de implementar estrategias de mantenimiento en pacientes con mutaciones de alto riesgo como FLT3. Cuando existe acceso a terapias dirigidas, como en este caso, su uso puede contribuir significativamente a mejorar el control de la enfermedad. El plan terapéutico contempla mantener Gilteritinib durante al menos dos años, con el objetivo final de lograr la curación.
Referencia:
Caso clínico proporcionado por la Dra. Martha Alvarado, reproducido con autorización para fines de educación médica continua.
Este contenido se basa en la interpretación crítica de la evidencia científica disponible,
así como en la experiencia clínica del o los ponentes como profesionales de la salud
en instituciones de referencia.
Para profundizar en los conceptos discutidos, se recomienda al profesional de la salud
consultar literatura científica vigente, guías clínicas internacionales y la normatividad
aplicable en su país.
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Astellas México.
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