
Acalabrutinib destaca por su alta selectividad molecular y un espectro de inhibición off-target reducido, con implicaciones favorables en su perfil de seguridad cardiovascular y hematológica, particularmente relevantes en pacientes adultos mayores y con comorbilidades
El Dr. Abdieel Esquivel Aguilar, hematólogo y farmacólogo del CINVESTAV-IPN, así como profesor de posgrado en la Universidad La Salle, en la Ciudad de México, nos habla sobre la farmacología y relevancia clínica de los inhibidores de la tirosina cinasa de Bruton (BTK), enfocándose principalmente en la comparación entre tres fármacos: acalabrutinib, ibrutinib y zanubrutinib, utilizados en el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica (LLC) y el linfoma de células del manto (LCM).
El experto comenta lo siguiente:
Como ustedes sabrán, acalabrutinib, un inhibidor de segunda generación, posee un efecto farmacológico sostenido gracias a la acción dual del fármaco y de su metabolito activo. Una característica particular de acalabrutinib es su rápida absorción y eliminación, lo que asegura un menor tiempo de exposición en la médula ósea y, por lo tanto, un menor riesgo de toxicidad hematológica.[1-5]
Sin embargo, este metabolito, al poseer una vida media más larga, conlleva una implicación clínica relevante: sostiene el efecto farmacológico. En conjunto, el fármaco y el metabolito aseguran la inhibición continua de la enzima diana en los ganglios linfáticos, lo que garantiza la eficacia del tratamiento.[1-5]
Por ello, la selectividad es un factor clínico fundamental en el tratamiento de la LLC y el LCM, ya que acalabrutinib presenta un espectro de inhibición off-target muy reducido en comparación con ibrutinib (de primera generación) en concentraciones terapéuticas, lo que refleja su alta selectividad.[6, 8-11]
Es decir, solo ibrutinib, zanubrutinib y acalabrutinib inhiben de manera muy eficaz a su blanco farmacológico (BTK). Sin embargo, esta enzima comparte similitudes estructurales con otras cinasas, por lo que estos fármacos pueden presentar cierta afinidad hacia ellas. Por ejemplo, ibrutinib no solo inhibe la BTK, sino también otras enzimas estructuralmente similares, como las cinasas TEC, ITK y SRC, entre otras, implicadas en la aparición de eventos adversos hematológicos, gastrointestinales y cardiovasculares.[6, 8-11]
En el grupo de inhibidores de BTK, acalabrutinib y zanubrutinib poseen un espectro más reducido. No obstante, acalabrutinib destaca por presentar un margen de inhibición aún menor, lo que se traduce en un perfil de seguridad más favorable dentro de este grupo farmacológico.[1-15]
Por lo tanto, la mayor selectividad molecular de acalabrutinib frente a ibrutinib demuestra que este fármaco de segunda generación posee un mejor perfil de eficacia y seguridad cardiovascular, hematológica, inmunológica y gastrointestinal.[1-15]
Debido a esto, podemos decir que este riesgo off-target, o bien el perfil mejorado de selectividad, tiene una gran implicación clínica porque acalabrutinib, al tener un espectro de inhibición muy bajo, es decir, bajo riesgo de interacción con otras enzimas estructuralmente similares al objetivo terapéutico, se puede utilizar en pacientes que tienen ciertas comorbilidades cardiovasculares, que están anticoagulados o en personas adultas mayores, lo cual incrementa el grado de confianza que tiene este tratamiento comparado con ibrutinib, donde la sugerencia de paciente ideal es en aquellos pacientes que no tienen comorbilidades.[7, 12-15]
Por otro lado, al comparar zanubrutinib con ibrutinib, también es importante considerar las diferencias en cuanto a selectividad, particularmente en aquellos pacientes que presentan ciertas comorbilidades. En el caso de zanubrutinib, hay que tener en cuenta que existe un riesgo importante de citopenias, sobre todo en pacientes que ya presentaban esta condición de manera basal.[1-15]
Referencias:
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de AstraZeneca México.
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