
La adición de daratumumab subcutáneo (SC) al tratamiento estándar en mieloma múltiple (MM) demostró una mejora significativa en la supervivencia libre de progresión y una mayor tasa de enfermedad mínima residual negativa sostenida
La Dra. Brenda L. Acosta Maldonado, hematóloga adscrita al Hospital Ángeles en la Ciudad de México, analiza los resultados del estudio PERSEUS, que evalúa la incorporación de daratumumab en su formulación subcutánea (SC) al esquema de inducción, consolidación y mantenimiento en pacientes con mieloma múltiple (MM) de nuevo diagnóstico, candidatos a trasplante.
La experta comenta lo siguiente:
En los últimos años hemos visto una gran cantidad de nuevos medicamentos utilizados en el tratamiento del MM. Uno de los esquemas considerados como estándar es la combinación VRd, seguida de trasplante autólogo y mantenimiento con lenalidomida.
Recientemente, se ha demostrado que la formulación SC de daratumumab no es inferior a la intravenosa, tanto en eficacia como en farmacocinética. Además, comparten un perfil de seguridad similar. El uso de la vía SC permite reducir de forma importante las reacciones relacionadas con la infusión, y también simplifica la dosificación, ya que se administra en una dosis única para todos los pacientes, lo que facilita el tratamiento.
El estudio que revisaremos hoy es un ensayo clínico fase III diseñado para evaluar la eficacia y la seguridad de agregar daratumumab a la combinación estándar con VRd, además del mantenimiento con lenalidomida.
Se trata de un estudio abierto y multicéntrico, que incluyó a 709 pacientes en 115 centros de 14 países. En el brazo experimental, los pacientes recibieron daratumumab junto con VRd, seguido de trasplante autólogo de células progenitoras hematopoyéticas, dos ciclos de consolidación con daratumumab + VRd y, posteriormente, mantenimiento con daratumumab más lenalidomida.
En el brazo control, se administró el mismo esquema sin daratumumab.
Respecto a la movilización de células madre, se observó que el brazo con daratumumab logró una mediana de 5.5 millones de células CD34 positivas, comparado con 7.4 millones en el brazo sin el fármaco. Sin embargo, el 89 % de los pacientes en el grupo con daratumumab y el 87 % en el grupo control lograron realizar el trasplante. En ambos grupos, la recuperación hematológica fue del 99 %, con una mediana de tiempo al injerto de 14 días.
En cuanto a los resultados, el objetivo primario fue la supervivencia libre de progresión (SLP) a 48 meses. En el grupo que recibió daratumumab, la SLP fue de 84.3 %, en comparación con 67.7 % en el grupo control, con un hazard ratio de 0.42, lo que representa un beneficio estadísticamente significativo.
Entre los objetivos secundarios, se observó una mayor tasa de respuesta completa o mejor al adicionar daratumumab. Además, la enfermedad mínima residual (EMR) fue negativa en el 75 % de los pacientes del grupo experimental frente al 47 % del grupo control.
En el subanálisis con una sensibilidad de 10⁻⁶, el beneficio fue aún más claro: 65 % de negatividad para el grupo con daratumumab versus 32 % en el grupo control.
Un hallazgo muy relevante fue que el 65 % de los pacientes con daratumumab lograron EMR negativa sostenida por más de 12 meses, frente a 30 % en el grupo control. Además, en el 64 % de los pacientes fue posible suspender el uso de daratumumab durante el mantenimiento.
En el análisis por subgrupos, el beneficio fue consistente independientemente del estadío ISS o del riesgo citogenético.
En cuanto a la seguridad, ambos grupos presentaron eventos adversos. Los eventos graves ocurrieron en el 57 % del grupo con daratumumab y en el 49 % del grupo control. Los efectos adversos de grado 3 o 4 más frecuentes fueron la neutropenia, trombocitopenia y neumonía, con un leve incremento en el grupo con daratumumab. Sin embargo, la tasa de suspensión por toxicidad fue menor en este grupo.
Cabe destacar que este estudio se realizó durante la pandemia de COVID-19. Se registraron siete muertes relacionadas, cuatro en el grupo con daratumumab y tres en el grupo control.
En cuanto a la supervivencia global, los datos aún son inmaduros y se requiere seguimiento adicional para establecer conclusiones definitivas.
Para concluir, podemos decir que la adición de daratumumab al esquema estándar con VRd, tanto en la fase de inducción, consolidación y mantenimiento con lenalidomida, confiere un beneficio clínico significativo, mejorando la supervivencia libre de progresión, logrando una mayor profundidad de respuesta y manteniendo un perfil de seguridad aceptable.
Por todo esto, se considera que la combinación con daratumumab y VRd representa un nuevo estándar de tratamiento para pacientes con MM de reciente diagnóstico, candidatos a trasplante.
Referencia:
Philippe Moreau et al. Subcutaneous daratumumab (Dara) + bortezomib/lenalidomide/dexamethasone (VRd) with Dara + lenalidomide (DR) maintenance in transplant-eligible (TE) patients with newly diagnosed multiple myeloma (NDMM): Analysis of sustained minimal residual disease negativity in the phase 3 PERSEUS trial. JCO 43, 7501-7501(2025). DOI:10.1200/JCO.2025.43.16_suppl.7501
Gracias al apoyo educativo sin restricciones de Johnson & Johnson México.
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