
Ibrutinib en primera línea ofrece respuestas profundas y sostenidas, con una mediana de supervivencia libre de progresión cercana a 9 años, incluso en pacientes con alto riesgo genético
El Dr. Raúl Córdoba, hematólogo adscrito al Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz en Madrid, España, nos habla sobre la profundidad de la respuesta con ibrutinib en LLC, estudio RESONATE-2.
El experto comenta lo siguiente:
Es importante hablar sobre la calidad y la profundidad de la respuesta que puede lograrse al utilizar ibrutinib en monoterapia. Como ya sabemos, hace dos años se publicaron datos que demostraron que, al administrar ibrutinib como tratamiento de primera línea en pacientes con leucemia linfocítica crónica, es posible alcanzar una supervivencia comparable a la de la población general. Este beneficio se observó tanto en pacientes jóvenes como en adultos mayores.
Con la actualización a 10 años del estudio RESONATE-2 el ensayo clínico que, como saben, evidenció el impacto de ibrutinib como tratamiento de primera línea en leucemia linfocítica crónica, presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Hematología en 2024, se confirma que ibrutinib logra un efecto significativo en la supervivencia libre de progresión en comparación con el brazo de clorambucilo, alcanzando una mediana cercana a los nueve años. [1-2]
Un aspecto muy relevante que se aprecia es la calidad de la respuesta. Aunque es cierto que los inhibidores de la tirosina quinasa de Bruton de primera generación, como ibrutinib, inicialmente muestran tasas bajas de respuestas completas, observamos que al mantener el tratamiento en el tiempo, la calidad de la respuesta va aumentando progresivamente. En el seguimiento a 10 años, se alcanza hasta un 36% de remisiones completas en aquellos pacientes que logran sostener el tratamiento durante ese periodo. Por tanto, la calidad y profundidad de la respuesta son objetivos alcanzables con el uso de ibrutinib como terapia de primera línea en la leucemia linfocítica crónica. [1-2]
Este beneficio no solo se observa en la población general del estudio, sino también en aquellos pacientes que presentan factores genéticos de alto riesgo, como el estado no mutado del gen IGHV o alteraciones en la vía de p53, como la deleción del 17p o mutaciones en el gen TP53. En estos casos, el estudio RESONATE-2 muestra una mediana de supervivencia libre de progresión de 8.4 años. Esto indica que, al utilizar ibrutinib como tratamiento de primera línea, incluso en pacientes con características genéticas adversas, es posible contrarrestar ese riesgo y ofrecerles una supervivencia similar a la de quienes no presentan dichas alteraciones. [1-2]
Referencias:
Gracias al apoyo educativo de Johnson & Johnson México.
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